La Entidad Municipal de Aseo de Tarija (Emat) volvió a poner en evidencia el impacto que la crisis de combustibles está generando en los servicios básicos de la capital tarijeña, al detallar la cantidad de diésel que requiere cada semana para sostener la recolección de residuos sólidos. El gerente de la institución, Carlos Castillo, explicó que la operación habitual demanda entre 6.000 y 7.000 litros semanales, un volumen que, en el actual escenario de desabastecimiento, se ha convertido en un desafío cada vez mayor.

Castillo señaló que ese carburante es indispensable para que los camiones recolectores puedan cumplir sus recorridos diarios por los distintos distritos de la ciudad y también para trasladar los residuos hasta el sitio de disposición final. En ese sentido, advirtió que cualquier retraso o interrupción en la provisión de diésel repercute de forma inmediata en la continuidad del servicio, con el consiguiente riesgo de acumulación de basura en las calles y afectación a la limpieza urbana.

Ante las dificultades para asegurar el suministro, la entidad municipal ha debido modificar su organización interna y ajustar su logística para enfrentar los momentos más críticos de escasez. Según explicó el gerente, se ha priorizado la atención de las rutas consideradas más sensibles y se han buscado alternativas que permitan sostener, aunque sea parcialmente, la cobertura habitual. Sin embargo, reconoció que estas medidas no pueden mantenerse indefinidamente si no se normaliza la entrega de combustible, debido a que la flota de recolección depende casi por completo de vehículos que funcionan con diésel.

La situación, indicó, se ha vuelto especialmente compleja en las últimas semanas, en medio de las filas y la escasez generalizada de carburantes que se registra en distintas estaciones de servicio de Tarija. Ese panorama obliga a la entidad a administrar con mayor cuidado sus reservas y a mantener comunicación constante con las empresas distribuidoras para intentar asegurar el volumen mínimo necesario que evite la paralización de las operaciones.

Castillo también advirtió que un desabastecimiento prolongado no solo comprometería el recojo domiciliario de basura, sino además otros servicios vinculados a la labor de Emat, como la limpieza de espacios públicos, mercados y áreas verdes. Todas esas actividades, explicó, también dependen del uso de maquinaria y vehículos a diésel, por lo que la crisis de combustibles termina afectando de manera directa a servicios esenciales para la población.

En ese contexto, la entidad evalúa de forma permanente distintos escenarios de contingencia, entre ellos la redistribución de rutas o la modificación temporal de las frecuencias de recojo en algunos sectores, con el objetivo de reducir el impacto sobre los vecinos. Aun así, el gerente insistió en que la solución de fondo pasa por garantizar un abastecimiento estable de diésel a nivel departamental, una condición que hasta ahora sigue sin certeza.

El responsable de Emat remarcó además la necesidad de que las autoridades prioricen a las instituciones que prestan servicios esenciales dentro de los mecanismos de distribución de combustible, tomando en cuenta la incidencia que tiene el aseo urbano en la salud pública y en la calidad de vida de la ciudadanía tarijeña.

Mientras tanto, la entidad continúa operando con las reservas disponibles y permanece atenta a la evolución de la crisis de combustibles en el departamento. Emat no descarta que, si el desabastecimiento se profundiza, deba asumir medidas más drásticas para sostener, aunque sea de manera limitada, la continuidad del servicio de recolección de basura en la ciudad.

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