Juan Franz Pari no solo desvió Bs 37,6 millones del Banco Unión. La investigación del caso también permitió reconstruir una vida marcada por vehículos de lujo, propiedades, negocios y gastos que el entonces funcionario llegó a mostrar públicamente, incluso en redes sociales.
Uno de los episodios más llamativos de esa etapa ocurrió en 2017, cuando Pari grabó un video junto a su novia argentina, Luciana R. C., en una casa de venta de vehículos. Allí presumió un Mercedes-Benz que, según afirmó, había sido diseñado especialmente para ella.
“Yo hice el diseño de la máscara, de las ventiladoras para el motor…”, se escucha decir al exfuncionario en la grabación difundida en ese momento, mientras explicaba detalles del motorizado y señalaba que los documentos estarían a nombre de su pareja.
En otro tramo del video, mientras conducía el vehículo por la zona Sur de La Paz, Pari le preguntó a Luciana cómo se sentía al tener un automóvil de esas características. Ella respondió que le parecía “un exceso” y que el motorizado “parece ser un avión privado”.
Las imágenes, difundidas originalmente en 2017, mostraban a Pari al volante de un vehículo que luego quedó bajo la lupa de los investigadores del desfalco. En ese entonces, las pesquisas establecieron que solo existían tres modelos de ese lujoso Mercedes-Benz en Sudamérica, uno de ellos en Bolivia, precisamente el que Pari le regaló a su novia.
Semanas después de descubierto el desfalco, el Ministerio Público comenzó a secuestrar bienes atribuidos a Pari y a personas de su entorno. En octubre de 2017, la Fiscalía informó sobre la incautación de otro Mercedes-Benz registrado a nombre de su esposa, Carolina J. En esa ocasión, el fiscal Herlan Almanza indicó que con ese motorizado ya sumaban 16 vehículos de lujo vinculados al exfuncionario.
La cifra incluía distintos automóviles que, según la investigación, habrían sido adquiridos durante el periodo en que se produjo la sustracción de recursos del Banco Unión. El expediente también registró bienes inmuebles y la participación de Pari en distintos emprendimientos, mientras las autoridades intentaban establecer el destino de los millones sustraídos.
Parte de ese recorrido financiero fue reconstruido a partir de la declaración de un auxiliar contable que trabajó para Pari. Según su testimonio ante la Fiscalía, el exfuncionario le ordenaba realizar entregas y transferencias a personas de su entorno, entre ellas su pareja, familiares y socios de negocios.
El testigo relató que envió dinero mediante Western Union para la pareja de Pari y que también recibió instrucciones para comprar pasajes de avión para varias personas. De acuerdo con su declaración, llegó a manejar montos de entre Bs 10.000 y Bs 12.000 destinados a viajes para grupos de hasta nueve o diez personas.
La investigación también estableció que Pari había adquirido la discoteca Center Club, en La Paz, por unos $us 23.000, y que habría destinado aproximadamente $us 120.000 a la construcción de una fábrica de placas de yeso.
Otros movimientos de dinero señalados por el auxiliar incluyeron Bs 1,75 millones entregados a un empresario vinculado al alquiler de vehículos y otros Bs 350.000 para la conformación de sociedades. Asimismo, declaró que se entregaron aproximadamente $us 50.000 para capitalizar una empresa de curtiembre y que otros Bs 100.000 fueron destinados a una productora de televisión. El propio auxiliar afirmó que recibió $us 18.000 para comprar un BMW X1.
La mecánica detrás del desfalco fue atribuida a la posición que Pari ocupaba en el Banco Unión. Entonces era jefe de Operaciones de las agencias de Batallas y Achacachi, cargo desde el que, según los investigadores, aprovechó su acceso a los sistemas y al manejo de efectivo para apropiarse progresivamente de grandes sumas de dinero.
Entre 2016 y 2017, de acuerdo con la investigación, manipuló registros y realizó operaciones para desviar recursos mediante un esquema que incluía movimientos vinculados a cajeros automáticos y transferencias a un cajero inexistente. El monto sustraído fue estimado en Bs 37,6 millones, parte de los cuales fue recuperada mediante el secuestro de vehículos, inmuebles y otros bienes.
El caso llegó a juicio casi nueve años después de descubierto el desfalco. El 1 de septiembre de 2026, el Tribunal de Sentencia Sexto de La Paz condenó

