Blooming arrancó la temporada con un plantel que, en la teoría, le ofrecía múltiples opciones para pelear objetivos importantes. La dirigencia armó un grupo con nombres de peso y alternativas en distintas posiciones, una planificación que en los primeros meses incluso se tradujo en un rendimiento futbolístico alentador. Pero con el correr del año, esa amplitud inicial fue achicándose de manera notoria.
Uno de los primeros factores que redujo las variantes del equipo estuvo en la nómina de extranjeros. La Academia comenzó el año con seis foráneos: el argentino Julio Vila; los colombianos Bayron Garcés, Roberto Hinojosa, Auli Oliveros y Anthony Vásquez; además del uruguayo Matías Abisab, quien ya formaba parte del club. Con el paso de la temporada, Vásquez dejó la institución hace algunos meses y ahora Oliveros fue separado del plantel este jueves. La dirigencia, además, busca llegar a un acuerdo con el futbolista colombiano para rescindir su contrato, por lo que actualmente el conjunto cruceño dispone de cuatro extranjeros.
A esa reducción de opciones se sumaron las lesiones, que golpearon con fuerza al plantel. Uno de los casos más sensibles fue el de Diago Giménez, defensor que sufrió una rotura de ligamentos, pasó por el quirófano y quedó marginado de la competencia por el resto del año. Su ausencia representó una baja importante para el cuerpo técnico, que perdió a una pieza relevante en la estructura defensiva.
El problema se extendió a otros nombres a lo largo del campeonato. Marc Enoumbá, José María Carrasco y Denilson Durán, entre otros, también atravesaron distintas molestias físicas y tuvieron que pasar por el departamento médico, lo que fue disminuyendo las alternativas disponibles para el entrenador en varios pasajes de la temporada.
En ese mismo proceso, Blooming también sufrió la salida de Esdras Mendoza, uno de los futbolistas que había generado expectativa dentro del proyecto deportivo de la Academia. Su alejamiento significó otra pérdida para un plantel que fue quedando cada vez más corto respecto de la idea con la que había comenzado el año.
A ello se añadió el caso de Danny Bejarano. El mediocampista recibió una sanción de la Conmebol por un episodio vinculado a supuestos actos racistas y quedó fuera de competencia de manera temporal. Si bien podrá volver en las próximas semanas una vez cumplido su castigo, su ausencia también representó un contratiempo para el equipo celeste.
El panorama se complicó todavía más porque Blooming no pudo reforzarse en el mercado de mitad de año. La sanción que pesaba sobre el club ante la FIFA por demandas pendientes le impidió incorporar jugadores, mientras otros equipos sí tuvieron la posibilidad de sumar refuerzos para la segunda parte de la temporada. De esa manera, la Academia debió afrontar el tramo decisivo del año con un plantel cada vez más reducido, muy lejos de la amplitud con la que había iniciado el camino.

