El sector pecuario de Tarija encendió las alertas ante una situación que, según sus representantes, agrava de manera simultánea dos frentes de riesgo para la actividad ganadera: la persistente falta de diésel y la amenaza de una sequía más severa por efecto del fenómeno climático conocido como “Súper Niño”. Ambos factores, advirtieron, ya están golpeando el traslado de ganado desde las zonas productoras hacia los centros de comercialización y faeneo, con consecuencias visibles en el abastecimiento y en el precio de la carne en distintos mercados del departamento.
De acuerdo con dirigentes del rubro, la dependencia casi total del transporte de animales en camiones y vehículos que funcionan con diésel ha convertido la escasez de combustible en un obstáculo directo para la cadena productiva. Las demoras en los envíos, explicaron, no solo elevan los costos operativos, sino que además terminan trasladándose al consumidor final. A ello se suma la preocupación por el estado de los animales durante las esperas prolongadas, ya que el retraso en el traslado incrementa el estrés y el desgaste físico del ganado.
En ese contexto, los productores también expresaron inquietud por el panorama climático previsto para los próximos meses. Según los pronósticos mencionados por el sector, el “Súper Niño” podría intensificar la sequía en varias regiones del departamento, una situación que ya ha dejado antecedentes graves en gestiones anteriores. Los ganaderos recordaron que episodios similares de escasez de agua provocaron la muerte de un número considerable de cabezas de ganado, especialmente en zonas del Chaco tarijeño, donde el acceso al agua y al alimento se vuelve crítico durante los periodos de estiaje.
Frente a este escenario, los representantes pecuarios solicitaron una audiencia urgente con autoridades de la Gobernación de Tarija y de los municipios ganaderos, con el propósito de activar de inmediato los planes de contingencia previstos para enfrentar la sequía. Entre las medidas que esperan poner sobre la mesa figuran la habilitación de atajados y pozos de agua, la distribución de forraje y alimento suplementario, además de mecanismos que aseguren el abastecimiento prioritario de combustible para el transporte de animales y de agua hacia las comunidades rurales más expuestas.
Los dirigentes insistieron en que la coordinación entre el nivel departamental y los gobiernos municipales será decisiva para evitar que se repita la mortandad de animales registrada en años anteriores. Subrayaron que una eventual pérdida masiva de ganado no solo afectaría la economía de las familias productoras, sino que también podría comprometer la seguridad alimentaria de la región al reducir la oferta de carne disponible para la población.
En esa línea, plantearon la necesidad de declarar de manera preventiva el estado de emergencia o alerta en los municipios con mayor vulnerabilidad ante la sequía. Según explicaron, esa medida permitiría liberar recursos económicos y logísticos con mayor rapidez, algo que consideran fundamental para responder antes de que la crisis se profundice. Para el sector, actuar con anticipación resulta más eficiente y menos costoso que intervenir una vez que el problema ya se haya instalado.
Los ganaderos también remarcaron que la falta de diésel no afecta únicamente a la actividad pecuaria, sino que forma parte de una dificultad más amplia que alcanza a distintos sectores productivos de Tarija y de otras regiones del país. Por ello, consideran necesaria una respuesta coordinada entre las instancias nacionales, departamentales y municipales para garantizar la provisión estable de carburantes destinados al transporte de alimentos y de animales.
Hasta el momento, ni la Gobernación ni las alcaldías involucradas emitieron un pronunciamiento oficial sobre la solicitud de audiencia presentada por el sector. Se espera que en los próximos días exista una respuesta formal que permita avanzar en la coordinación de acciones frente a la doble amenaza que representan la escasez de combustible y las condiciones climáticas adversas previstas para esta gestión.
Mientras tanto, el sector ganadero tarijeño continúa atento a la evolución de ambos factores, consciente de que cualquier afectación en su cadena productiva repercute de forma directa en el abastecimiento y en los precios de la carne para la población.

