El diputado guaraní René Arevayo Corimayo ha anunciado que, a partir del próximo 20 de abril, se levantará la veda que prohíbe la pesca comercial del sábalo en el río Pilcomayo. Esta información fue proporcionada por Codefauna, una entidad dependiente de la gobernación, con la cual el legislador se reunió recientemente en Tarija. Arevayo enfatizó que hay un aumento significativo en la población de sábalos que están ascendiendo río arriba con el propósito de desovar.
El parlamentario destacó la importancia de esta decisión para las comunidades indígenas que habitan a lo largo del río Pilcomayo, donde aproximadamente el 90% de su territorio se encuentra en las riberas del afluente y su economía depende en gran medida de la pesca. La posibilidad de reanudar esta actividad es esperada con ansias por los comunarios, quienes ven en la pesca una fuente vital de ingresos para su subsistencia.
Arevayo también mencionó que intermediarios dedicados a la venta de pescado proveniente de Santa Cruz ya están anticipando el inicio de la comercialización del sábalo. Al ser consultado sobre el tamaño y peso de los peces que están subiendo por el río, afirmó que las informaciones indican que son adecuados para ser pescados y vendidos. El legislador consideró que el levantamiento de la veda debería haberse realizado antes, dado el estado actual de los peces.
En cuanto a las dinámicas comerciales, Arevayo subrayó que los indígenas conocen bien las regulaciones sobre el tamaño mínimo permitido para la pesca y están comprometidos a seguirlas. Sin embargo, también hizo un llamado a regular los precios abusivos que los revendedores imponen en mercados como Tarija, donde un pez puede llegar a costar entre 30 y 60 bolivianos, mientras que ellos lo compran a solo 2 bolivianos. Para Arevayo, un precio justo por un sábalo debería rondar los 20 bolivianos.
Además, el diputado denunció acciones recientes por parte de autoridades locales en Villa Montes, quienes habrían decomisado pescado a varios indígenas bajo la premisa de que aún estaba vigente la prohibición para la pesca comercial. Arevayo instó a las autoridades a tener en cuenta las circunstancias económicas de las comunidades indígenas y evitar situaciones conflictivas como los decomisos y destrucción del pescado.
La espera por el levantamiento de la veda ha generado expectativas entre los indígenas locales, quienes ven en esta actividad no solo una forma de sustento, sino también una oportunidad para mejorar su calidad de vida. La situación pone sobre la mesa no solo cuestiones económicas, sino también sociales y culturales vinculadas a las tradiciones pesqueras en esta región del país.

