El diputado José Luis Porcel Marquina ha hecho un contundente llamado a la reflexión sobre la situación financiera de las empresas estatales en Bolivia, al revelar que estas entidades mantienen una deuda acumulada de más de 7 mil millones de bolivianos con el Banco Central de Bolivia (BCB). Esta cifra, que equivale a aproximadamente mil millones de dólares, ha sido calificada por Porcel como hartísima plata para un país tan pobre. Su declaración resuena en un contexto donde la eficiencia y el uso responsable de los recursos del Estado son más necesarios que nunca.

Durante una reciente intervención, el legislador subrayó que el mantenimiento de estas empresas deficitarias, que operan sin generar utilidades ni retorno, representa no solo un derroche de recursos sino también un fomento a la burocracia e ineficiencia. Seguir inyectando dinero en estas entidades sería inaudito en un país con tanta riqueza natural, enfatizó, sugiriendo que esos fondos podrían ser mejor utilizados para crear empleo y fomentar el desarrollo económico.

Porcel no dudó en criticar las decisiones del gobierno anterior del Movimiento al Socialismo (MAS), indicando que este había impulsado la creación de empresas sin una visión clara y sostenible. Un caso emblemático mencionado fue el de la fábrica de azúcar en San Buenaventura, La Paz, donde se ha evidenciado una falta de consideración por las condiciones agrícolas necesarias para su funcionamiento. Parecería que se hubiesen olvidado qué es la materia prima, apuntó el diputado, quien también se refirió a la paralización de la planta de cítricos en Bermejo como otro ejemplo del mal manejo administrativo.

La incertidumbre sobre el futuro económico del país es palpable, especialmente ante la falta de un presupuesto nacional claro y definido para 2026. Según Porcel, este documento es crucial para establecer el rumbo económico y social del país. Estamos por ingresar al séptimo mes de gobierno y realmente ya no es una vergüenza, sino una ofensa al país, declaró con frustración. La ausencia del presupuesto genera dudas sobre aspectos fundamentales como los incrementos salariales, la creación de empleo y las inversiones públicas.

El legislador también mencionó que se estima que el nuevo presupuesto podría alcanzar los 400 mil millones de bolivianos, aunque se anticipa que debería ser menor debido a anuncios previos sobre recortes en algunos ministerios y ajustes salariales en el nivel central. Para Porcel, es esencial que este nuevo presupuesto esté caracterizado por la austeridad y una fuerte inversión pública enfocada en áreas críticas como educación y salud, así como en la generación de empleo.

En este contexto complejo y lleno de desafíos, Porcel ha instado a las autoridades gubernamentales a tomar decisiones claras y responsables que permitan revertir la situación actual y encaminar al país hacia un futuro más próspero y sostenible.

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