En su primera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Rodrigo Paz puso el foco en el potencial minero de Bolivia y en la necesidad de replantear el papel del país en la economía mundial. Desde el estrado internacional, el mandatario recurrió al estaño como ejemplo de la riqueza boliviana con proyección global y afirmó que ese recurso forma parte de los teléfonos móviles de los asistentes.

“Cada uno de sus celulares que tienen ustedes hoy día, acá presentes, 10% del estaño que fue usado y está en su celular, ese 10% viene del estaño de Bolivia”, dijo Paz durante su discurso ante los representantes de los Estados miembros.

La alocución del presidente boliviano se extendió por 17 minutos y estuvo orientada a exponer un diagnóstico político y económico del país ante los 192 jefes de Estado presentes en la sesión. En ese marco, también planteó los cambios que su gobierno pretende impulsar en el modelo estatal, tras dos décadas de administraciones que calificó como populistas.

Uno de los ejes de ese planteamiento fue la crítica a la histórica dependencia de Bolivia de la exportación de materia prima sin valor agregado. Paz sostuvo que el país no busca repetir experiencias de naciones que, pese a haber enviado sus recursos naturales al exterior durante décadas, continuaron en la pobreza. “Bolivia no quiere repetir la historia de países que exportaron sus recursos naturales décadas y permanecieron pobres. No queremos simplemente sacar minerales de la tierra para que otros países agreguen el valor”, expresó.

Durante su estadía de una semana en Nueva York, Estados Unidos, el mandatario sostuvo reuniones con organismos internacionales, entre ellos el Banco Mundial, acompañado por el canciller Héctor Huanca y los ministros de la Presidencia, Fernando Aramayo, y de Producción Sostenible, Medio Ambiente y Agua, Óscar Mario Justiniano. En esos encuentros gestionó nuevos financiamientos bajo el lema “Bolivia para el mundo y el mundo en Bolivia”.

En su mensaje en la ONU, Paz insistió en que su gobierno busca establecer vínculos de largo plazo con socios externos, más allá de la simple llegada de recursos. “Queremos socios que entiendan que una inversión no es solamente una transferencia de dinero. Queremos una relación de largo plazo, empleo, capacitación, tecnología, infraestructuras, productividad, futuro. Por eso Bolivia está abierta al mundo y queremos que el mundo venga a Bolivia, pero abierta con dignidad, no bajo discursos demagógicos sobre nuestro pasado”, afirmó.

El presidente también dedicó parte de su intervención a resaltar la biodiversidad y la riqueza geográfica del país, al que describió como pequeño en población, pero amplio en diversidad. Mencionó a los Andes, el Altiplano, los Valles y la Amazonía, y subrayó que una parte importante del agua que recibe la selva amazónica proviene de territorio boliviano. “Somos un país pequeño en población, pero enorme en diversidad. Los Andes, el Altiplano, los Valles, la Amazonía. Somos el 60% del agua que recibe la Amazonía viene desde Bolivia”, señaló.

A ello sumó una referencia a la diversidad cultural del país, al remarcar que Bolivia no solo concentra riqueza material, sino también una pluralidad de identidades. “Tenemos una de las mayores riquezas culturales del continente y del mundo. No una, diversas naciones, diversas culturas dentro de una sola nación”, expresó.

En otro tramo de su discurso, Paz aprovechó para enviar un saludo a los habitantes de Santa Cruz y Pando, que este jueves celebran el aniversario de sus regiones, y también recordó a Cochabamba, que el 14 de septiembre estuvo de fiesta.

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