La discusión sobre las tarifas del transporte público urbano en Tarija volvió a abrirse y ahora entra en una nueva fase de negociación entre la Alcaldía y los sectores involucrados, en medio del impacto que generó el incremento del precio del diésel en los costos de operación del servicio.

Desde el Gobierno Municipal se informó que el diálogo será retomado este jueves con la participación del alcalde Johnny Torres y representantes de distintos sectores sociales, con el objetivo de avanzar en una salida transitoria mientras se cumple el procedimiento que permita definir una eventual nueva estructura tarifaria. Por ahora, el municipio mantiene vigentes las tarifas actuales y sostiene que cualquier modificación debe sustentarse en estudios técnicos y en hojas de costos que reflejen con precisión el efecto real del aumento del combustible.

La posición de la Alcaldía parte de la premisa de que el alza del diésel, que pasó de Bs 9,80 a aproximadamente Bs 18 por litro tras la eliminación de la subvención estatal, no puede tomarse como único parámetro para fijar el precio del pasaje. Según el planteamiento municipal, en la estructura de costos también influyen otros factores asociados al funcionamiento de las unidades, como mantenimiento, repuestos, personal y características del servicio.

Ese criterio coincide con el de la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia, que advirtió que el incremento del diésel no determina por sí solo una modificación automática de las tarifas y que cada municipio debe realizar sus propios estudios técnicos. La organización también remarcó que esos análisis deben tomar en cuenta tanto la sostenibilidad del transporte como la capacidad económica de los usuarios.

En Tarija, este debate está enmarcado en la Ley Municipal 117 de Movilidad Urbana y Transporte, que establece procedimientos específicos para cualquier modificación tarifaria. La norma contempla la realización de estudios, la actualización de hojas de costos y la evaluación de las condiciones del servicio, además de la situación económica de los usuarios.

El tema no es nuevo. En 2024, el municipio y el sector del transporte ya habían acordado realizar un estudio antes de adoptar una decisión sobre un posible incremento, precisamente bajo el marco de esa ley. Ahora, con el cambio en el precio del combustible, la Alcaldía busca actualizar esa información para determinar cuánto incide realmente el nuevo costo del diésel en la economía de las unidades y qué parte del problema corresponde a otros componentes del servicio.

Otro aspecto que forma parte del análisis es la composición del parque automotor. Según información difundida por autoridades municipales, una parte de los micros funciona con diésel, mientras que otros operan con gas natural vehicular o gasolina. Esa diferencia será considerada para evitar que el aumento de un solo combustible se traslade de manera uniforme a todo el sistema.

En paralelo, también se estudian alternativas para reducir la presión sobre los operadores, entre ellas la conversión de unidades a GNV. Sin embargo, esa opción requiere definir costos, condiciones técnicas y mecanismos de financiamiento, por lo que no aparece como una solución inmediata.

Mientras se desarrolla este proceso, la Alcaldía insiste en que no corresponde una modificación unilateral de los pasajes. Esa postura fue ratificada en reuniones recientes con instituciones y organizaciones sociales, donde se acordó mantener sin cambios las tarifas mientras se conforma la comisión encargada del análisis tarifario. Del otro lado, el transporte reclama una respuesta frente al aumento de sus costos de operación y plantea la necesidad de revisar el precio del pasaje.

La reunión prevista para este jueves buscará acercar posiciones y definir el mecanismo con el que se realizará el nuevo estudio. También se espera establecer la participación de los sectores sociales, considerando que los usuarios son parte central de cualquier decisión sobre el costo del servicio.

El desafío, en adelante, será encontrar una estructura que refleje las nuevas condiciones económicas sin trasladar de forma automática el peso del combustible al usuario. Hasta que concluya el análisis y la socialización prevista por la normativa, la tarifa vigente seguirá siendo la referencia para el transporte urbano de Tarija, mientras continúan las conversaciones entre la Alcaldía, los transportistas y los sectores sociales.

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