Adrián Oliva, candidato por la alianza Patria, ha intensificado su campaña para recuperar la Gobernación de Tarija en las próximas elecciones del 22 de marzo. Con una trayectoria política que incluye haber sido gobernador entre 2015 y 2021, Oliva busca retomar el liderazgo departamental con la convicción de completar proyectos que quedaron inconclusos durante su anterior gestión y con la ilusión renovada tras su incorporación a la alianza Patria, un movimiento que considera fundamental para potenciar las oportunidades de desarrollo en Tarija.

En una entrevista realizada en el programa “Tarija Elige 2026”, Oliva repasó su experiencia política y presentó un análisis crítico sobre la situación actual del departamento. Durante su gestión anterior, enfrentó múltiples desafíos, entre ellos un desgaste provocado por conflictos políticos internos y la crisis sanitaria generada por la pandemia. Según sus palabras, estos factores incidieron directamente en que no lograra la reelección en 2021. En ese contexto, destacó que recibió una Gobernación con una deuda cercana a los 7.000 millones de bolivianos y con numerosos proyectos públicos paralizados o a medias, incluyendo hospitales y carreteras fundamentales para el desarrollo regional.

El candidato enfatizó en la necesidad de superar la dependencia económica de Tarija respecto a un solo recurso: las regalías provenientes del gas natural. Oliva subrayó que esta fuente de ingresos es inestable y decreciente, lo cual afecta directamente el bienestar de la población, especialmente a los sectores más vulnerables como los adultos mayores cuya canasta básica depende del precio internacional del petróleo. En este sentido, advirtió sobre el riesgo de continuar gestionando los recursos públicos bajo esquemas no diversificados y sin estrategias sostenibles que permitan apalancar otros ingresos para el departamento.

Oliva también hizo referencia a las dificultades políticas vividas durante su mandato previo. Criticó la existencia de egos personales dentro de la administración pública que dificultaron el diálogo y la gestión conjunta. Recordó que durante cuatro años Tarija estuvo gobernada por un interino debido a la destitución del gobernador anterior, lo que generó inestabilidad institucional y retrasos en la ejecución de políticas públicas. Asimismo, mencionó el desgaste político que enfrentó al lidiar con actores locales como alcaldes y asambleístas, además de tensiones con instancias nacionales.

Un punto destacado en su discurso fue su postura respecto al pacto fiscal nacional y a las regalías departamentales. Oliva manifestó que primero es necesario consolidar un pacto fiscal nacional sólido antes de avanzar en acuerdos internos como el denominado “45%”, advirtiendo que planificar sin tener certeza sobre los ingresos es un error grave para cualquier administración pública. Propuso además que los recursos provenientes del 50/50 se destinen prioritariamente a áreas clave como salud, educación, servicios básicos, empleo y apoyo a grupos vulnerables.

En cuanto a proyectos específicos para Tarija, Adrián Oliva planteó retomar iniciativas emblemáticas como la planta de tratamiento de aguas firmada recientemente con financiamiento internacional tras años de estudio; además mencionó obras vitales para infraestructura hídrica como presas y sistemas de riego capaces de transformar la producción agropecuaria local. También destacó planes para fortalecer parques industriales en Tarija y Yacuiba así como mejorar carreteras estratégicas vinculadas al corredor bioceánico, buscando no solo el tránsito sino convertir al departamento en un actor activo dentro del comercio internacional.

Sobre temas sociales sensibles como Tariquía –una reserva natural protegida– Oliva afirmó que debe mantenerse un equilibrio entre conservación ambiental y justicia social para las comunidades locales, garantizando servicios básicos imprescindibles como electricidad y telefonía sin sacrificar los derechos ni necesidades de sus pobladores.

En materia educativa y social propuso recuperar programas anteriores vinculados a guarderías para primera infancia, becas internacionales ampliadas hacia formación técnica profesional, así como seguros médicos comunitarios orientados a mejorar el acceso sanitario.

Finalmente, Adrián Oliva cerró su intervención reiterando que esta elección va más allá de intereses personales o confrontaciones políticas; se trata principalmente del futuro integral del departamento tarijeño. Hizo un llamado a trabajar juntos por la recuperación económica y social después de años marcados por dificultades estructurales e institucionales. Su mensaje final fue optimista respecto al potencial crecimiento regional en los próximos cinco años si se gestiona adecuadamente bajo un liderazgo comprometido con los intereses colectivos.

Este diálogo profundo con uno de los principales candidatos refleja las complejidades actuales que enfrenta Tarija: desde retos fiscales hasta necesidades sociales urgentes; desde conflictos políticos internos hasta oportunidades únicas derivadas del respaldo presidencial local. La campaña electoral se presenta entonces como una etapa decisiva no solo para elegir autoridades sino para definir qué rumbo tomará este departamento estratégico dentro del país durante los próximos años

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