El cuerpo técnico de la selección boliviana de fútbol ha intensificado sus labores de seguimiento y evaluación con el objetivo claro de preparar al equipo para el crucial repechaje mundialista que se llevará a cabo a finales de marzo en Monterrey. Bajo la dirección del entrenador Óscar Villegas, el proceso de selección y conformación del plantel ya se encuentra en una etapa avanzada, con la base del equipo prácticamente definida, restando únicamente algunos ajustes para oficializar la lista definitiva de convocados.

Este repechaje representa una oportunidad vital para Bolivia, que busca mantenerse con vida en la carrera hacia la clasificación para la Copa del Mundo. La importancia del torneo ha llevado al cuerpo técnico a mantener un control riguroso sobre el rendimiento individual y colectivo de los futbolistas que podrían integrar la nómina oficial. Se espera que en los primeros días de marzo se dé a conocer una lista compuesta por entre 26 y 28 jugadores, quienes serán los encargados de representar al país en esta instancia decisiva.

Gabriel Ramírez, asistente técnico y uno de los responsables del seguimiento, ha explicado que el trabajo no se limita a observaciones superficiales sino que involucra un sistema integral y constante de monitoreo. Este sistema analiza diversos indicadores claves, como los minutos jugados por cada futbolista en sus respectivos clubes, su despliegue físico durante los partidos y otros parámetros que permiten evaluar su estado general y condiciones para competir al máximo nivel. Este enfoque meticuloso apunta a asegurar que solo los jugadores en mejor forma física y deportiva sean considerados para representar a Bolivia.

Además del análisis estadístico y técnico, el cuerpo técnico mantiene un contacto directo con los jugadores. Esta comunicación permanente posibilita conocer detalles importantes sobre su situación física actual, su rol y rendimiento dentro de sus equipos locales o internacionales, así como cualquier circunstancia personal o deportiva que pueda afectar su desempeño. Esta doble vía, compuesta por datos objetivos y diálogo constante, fortalece la toma de decisiones respecto a las convocatorias finales.

La planificación establecida contempla iniciar una concentración formal el 8 de marzo en Santa Cruz, ciudad que servirá como punto de reunión inicial para el equipo. Posteriormente, el 15 del mismo mes, toda la delegación viajará hacia Monterrey para comenzar la preparación definitiva en suelo mexicano. Se espera que para entonces ya se hayan sumado todos los futbolistas que militan en clubes extranjeros; sin embargo, esto dependerá también de las liberaciones anticipadas por parte de sus respectivos equipos.

En cuanto al desarrollo competitivo del repechaje, Bolivia debutará el 26 de marzo enfrentando a Surinam. La selección nacional buscará imponerse en este primer duelo para avanzar hacia la final del repechaje programada para el 31 del mismo mes contra Irak. El vencedor obtendrá un codiciado boleto para participar en la próxima Copa del Mundo, lo que convierte estos encuentros en momentos decisivos para el futuro futbolístico del país.

Este proceso refleja un compromiso total por parte del cuerpo técnico y jugadores para llegar en óptimas condiciones físicas y tácticas al torneo clasificatorio. La Verde trabaja sin pausa ni distracciones con la esperanza firme de cumplir el sueño mundialista que apasiona a toda Bolivia. La rigurosidad en la preparación técnica y física demuestra cómo cada detalle está siendo cuidado minuciosamente para afrontar esta oportunidad única con las mejores herramientas posibles

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