La reciente victoria de Juan Pablo Velasco en las elecciones de la Gobernación de Santa Cruz se produce en un contexto marcado por el retroceso del oficialismo, que ha visto cómo su influencia se reduce en diversas regiones del país. Este cambio político se refleja en la pérdida de gobernaciones clave, lo que ha generado un nuevo panorama en la dinámica de poder a nivel nacional.
Velasco asumirá oficialmente el cargo el próximo 4 de mayo, marcando su llegada a la administración regional tras un proceso electoral poco convencional. En un periodo de apenas seis meses, participó en dos balotajes: uno a nivel nacional, que no logró ganar, y otro en el ámbito departamental, donde logró una victoria decisiva.
En sus primeras declaraciones tras los resultados, Velasco expresó su compromiso con la ciudadanía. “El mensaje es muy simple: merecemos mucho más de lo que nos están dando. Estamos a la altura de este reto. Gobernar es solucionar las necesidades de la gente”, manifestó en contacto con EL DEBER. Añadió que su campaña se basó en una propuesta sencilla y cercana, agradeciendo incluso a aquellos que optaron por otras opciones electorales. Su enfoque está claro: buscar consensos y trabajar por el bienestar de Santa Cruz.
La vicegobernadora electa, Paola Aguirre, también compartió sus impresiones sobre el futuro inmediato. Aseguró que uno de sus primeros pasos será realizar un diagnóstico integral del estado en que se encuentra la Gobernación para implementar medidas urgentes en áreas críticas como salud y servicios básicos. En su primer contacto con los medios tras conocer los resultados, Aguirre enfatizó su determinación: “Vamos a trabajar arduamente en nuestra gestión. Será una Gobernación al servicio del departamento”.
El gobernador electo no solo mira hacia dentro del departamento; también tiene como objetivo establecer una comunicación fluida con el Gobierno nacional y los asambleístas para impulsar proyectos que beneficien a toda la región. Velasco destacó que su gestión abrirá “un nuevo ciclo” en la política departamental, subrayando la importancia de un trabajo colaborativo para atender las demandas ciudadanas.
El ambiente político postelecciones ha estado marcado por reacciones diversas. Otto Ritter, quien fue candidato por Santa Cruz para Todos y perdió ante Velasco, reconoció los resultados pero criticó las circunstancias de su campaña y mencionó que hay aspectos que deberán ser vigilados durante la gestión del nuevo gobernador.
Luis Fernando Camacho, gobernador saliente, también hizo eco de los resultados mediante redes sociales, felicitando a Velasco y prometiendo una transición ordenada y transparente. Este acto refleja un compromiso con las normas democráticas y una disposición para colaborar en lo que sea necesario para garantizar un cambio fluido entre administraciones.
Mientras tanto, otros departamentos también han tenido elecciones significativas. Por ejemplo, Edgar Sánchez Aguirre fue elegido gobernador de Oruro con un respaldo del 52.5%, mientras que Jesús Égüez Rivero se alzó con el 53.1% para Beni. En Tarija, María René Soruco logró un notable 70.8% de los votos, marcando un hito histórico al desplazar al exgobernador Adrián Oliva.
A medida que se consolidan estos cambios políticos a nivel departamental, muchos observadores subrayan la importancia de mantener la estabilidad y trabajar por el desarrollo regional ante los desafíos inmediatos que enfrentan las nuevas administraciones.

