A pesar de la reciente disminución en los precios de varios productos básicos tras las festividades de fin de año, esta reducción no se refleja en el costo de los alimentos preparados, lo que genera preocupación entre las autoridades municipales y los consumidores. La Intendencia ha instado a los establecimientos gastronómicos a revisar y ajustar sus cálculos de costos para evitar afectar aún más el limitado ingreso familiar.
En los mercados locales, productos como el pollo se cotizan entre 14 y 16 bolivianos por kilo, el arroz a 10 bolivianos, la papa entre 25 y 30 bolivianos, y el choclo oscila entre 12 y 14 bolivianos la docena. Los precios de las hortalizas se mantienen estables, al igual que el aceite, que se vende en cinco litros por 85 bolivianos. Sin embargo, estos descensos en los insumos no se han trasladado a los precios de los platos preparados, situación que ha sido cuestionada por la Intendencia, que considera que la reducción en el costo de los ingredientes debería reflejarse en una disminución del precio final para el consumidor.
En respuesta, se ha notificado a los actores del sector gastronómico para que revisen sus estructuras de costos y ajusten sus tarifas en consonancia con los precios actuales de los insumos. Se espera que esta medida contribuya a aliviar la carga económica de las familias, que enfrentan un contexto financiero delicado.
En el Mercado Central, por ejemplo, el saice se ofrece entre 12 y 15 bolivianos, la sopa de maní con presa oscila entre 8 y 12 bolivianos, y el picante de pollo se encuentra alrededor de 15 bolivianos. No obstante, en zonas rurales, estos mismos platos pueden costar hasta un 50% más, lo que afecta a quienes suelen desplazarse a esos lugares durante los fines de semana.
Por otra parte, la Asociación Departamental de Avicultores ha advertido que los precios actuales del pollo podrían no mantenerse, debido a que no cubren los costos reales de producción. La representante de esta organización señaló que el precio de referencia del huevo, establecido en 16 bolivianos por caja, está por debajo de la hoja de costos, lo que pone en riesgo la viabilidad del sector. Además, indicó que la disminución del dólar paralelo no se ha traducido en una reducción de los insumos productivos, lo que limita la posibilidad de trasladar beneficios a los consumidores.
En cuanto al sector cárnico, los precios permanecen estables por el momento, aunque existe la posibilidad de un aumento en el futuro cercano. El representante de los carniceros explicó que el valor de la carne dependerá de la cantidad de ganado disponible y solicitó a las autoridades nacionales fortalecer el control del contrabando y considerar la suspensión parcial de las exportaciones para garantizar el abastecimiento interno. Asimismo, reconoció que la eliminación de subsidios a los combustibles ha incrementado los costos de transporte, impactando directamente en el precio final de la carne.
Actualmente, la carne para asado se comercializa entre 64 y 68 bolivianos, según el tipo de corte. Desde la Federación Departamental de Juntas Vecinales, su presidente ha manifestado preocupación por el alto costo de la carne de res y ha solicitado al Gobierno la elaboración de una hoja de costos que permita establecer precios justos para productores y consumidores. Esta situación no es exclusiva de esta región, sino que afecta a nivel nacional.
En resumen, aunque algunos productos básicos han experimentado una leve reducción en sus precios, este alivio no se ha reflejado en los alimentos preparados, manteniendo la presión sobre el presupuesto familiar en un contexto económico complejo. Las autoridades continúan trabajando para lograr un equilibrio que beneficie tanto a productores como a consumidores

