La entonación del Himno de Chile en plaza Murillo, frente a los Colorados de Bolivia, marcó el viernes el inicio de un encuentro sin precedentes desde 1955. José Antonio Kast y Rodrigo Paz pasaron de los honores militares a una agenda de trabajo en la que asomó la posibilidad de restablecer vínculos diplomáticos plenos, suspendidos desde 1978.
El anuncio de mayor alcance político lo hizo Kast, al acordar la reactivación del Mecanismo de Consultas Políticas para encauzar las diferencias y avanzar “paso a paso hacia la normalización plena de nuestras relaciones y su restablecimiento al más alto nivel diplomático”. Ese espacio de trabajo quedará en manos de los vicecancilleres.
Kast reconoció que existen posiciones distintas entre ambos países, aunque advirtió que esas diferencias no deben frenar la cooperación entre naciones vecinas. Paz, en tanto, respondió desde la reivindicación boliviana: “Bolivia no renuncia a su historia, no renuncia a sus derechos y no renuncia al diálogo”. También precisó que la aspiración marítima sigue inscrita en la Constitución, pero llamó a avanzar en desarrollo, comercio y conectividad, dos de los ejes centrales de la nueva agenda de 11 puntos.
El trasfondo histórico del encuentro remite a varios hitos y frustraciones en la relación bilateral. En 1950 hubo notas diplomáticas sobre una salida al Pacífico, y el antecedente más cercano de una visita de este nivel fue la de Carlos Ibáñez del Campo a Víctor Paz Estenssoro, el 4 de agosto de 1955. Luego vinieron intentos y rupturas, como el Abrazo de Charaña entre Banzer y Pinochet en 1975, que restableció temporalmente las relaciones, interrumpidas otra vez en 1978. Más tarde, la agenda de 13 puntos Morales-Bachelet de 2006 incorporó el “tema marítimo”, aunque la demanda presentada en 2013 ante la Corte Internacional de Justicia terminó en 2018 con un fallo que descartó la obligación chilena de negociar una salida soberana.
Esta vez, además de la declaración presidencial, se firmaron cuatro instrumentos sectoriales. Uno abre la negociación para modernizar el Acuerdo de Complementación Económica (ACE 22), con asuntos arancelarios, facilitación comercial e inversiones. Otro establece cooperación minera en exploración, información geológica y minerales críticos o raros.
Un tercer memorándum plantea estudiar un corredor de fibra óptica desde Chile, vinculado con el cable submarino Humboldt en el Pacífico, a través de Bolivia y con posibles conexiones hacia el Atlántico. A ello se suma una declaración energética que propone estudios para una interconexión eléctrica, aunque sin definir todavía su ejecución.
La declaración presidencial también incorpora el proyecto de reversión del oleoducto Sica Sica-Arica para abastecer de crudo a Bolivia, el libre tránsito portuario, la seguridad fronteriza y el combate al crimen organizado. En paralelo, gobernadores de tres departamentos bolivianos y tres regiones chilenas acordaron impulsar una mesa de coordinación en infraestructura y comercio.
El presidente de CAF, Sergio Díaz-Granados, valoró “una agenda que promueve la integración” y ofreció respaldo a los proyectos. El organismo, de hecho, ya había participado activamente en el anterior proceso de “confianza mutua” desarrollado entre 2006 y 2009.
La visita, que en Chile fue descrita como “la visita exprés de Kast a Bolivia”, se produjo además en medio de la polémica por las maderas bolivianas de exportación retenidas por la Fiscalía chilena. Ya concluida la jornada, Paz señaló: “Hemos tocado temas como la reivindicación marítima o el caso de las maderas”. Sobre los cargamentos incautados en Chile, pidió al Gobierno de Kast colaborar con las gestiones, aunque reconoció que la Fiscalía chilena actúa de manera independiente.
Antes de regresar a su país, Kast invitó a Paz a una visita de Estado a Santiago en enero de 2027 y aseguró que el mandatario boliviano aceptó. “No pasarán siete décadas hasta el próximo encuentro de presidentes”, dijo antes de abordar la nave que lo trasladó.
La visita de José Antonio Kast a Bolivia también tuvo amplio eco en la prensa chilena, que subrayó su carácter histórico y la posibilidad de retomar relaciones diplomáticas después de décadas de distanciamiento. La Tercera tituló: “

