Oriente Petrolero llega a sus 71 años de vida institucional, que se cumplen este 5 de noviembre, en medio de una de las etapas más complejas de su historia. El club, uno de los referentes del fútbol boliviano y habitual protagonista en la Copa Libertadores de América, atraviesa una crisis financiera, administrativa y deportiva que contrasta de manera marcada con los años de mayor esplendor de su trayectoria.
La institución albiverde convive hoy con una suma de conflictos que han deteriorado su estabilidad. Las disputas internas, las deudas acumuladas, las demandas de futbolistas extranjeros, los intentos de exdirigentes por retomar el control del club y la presencia de figuras políticas que encontraron en Oriente una plataforma de proyección pública forman parte de un escenario que ha golpeado con fuerza a la entidad refinera.
En los últimos años, el club debió enfrentar episodios que pusieron en riesgo su funcionamiento. En julio de 2025, el Tribunal de Ética de la Federación Boliviana de Fútbol resolvió suspender por un año al presidente Ronald Raldes y al vicepresidente René Urioste por supuestas faltas, dejándolos inhabilitados para ejercer cualquier actividad vinculada al fútbol a nivel nacional.
En ese contexto, Gisela Aguilar tomó la conducción del club, aunque su permanencia fue breve: apenas dos meses y 13 días. Alegando motivos personales, decidió apartarse del cargo y dejó en su lugar a Gustavo Gutiérrez, entonces secretario de la institución, para encabezar el proceso de transición dirigencial.
La situación, sin embargo, no se estabilizó. Durante ese período llegaron jugadores contratados como refuerzos que terminaron envueltos en hechos de indisciplina, fiestas y hasta enfrentamientos a puñetazos entre compañeros del mismo plantel, un reflejo del desorden que acompañó a la crisis institucional.
Más adelante, Aguilar y su directorio informaron que la deuda del club superaba los nueve millones de dólares. El reporte presentado estableció obligaciones por 9.544.239 dólares, equivalentes a 66.427.904 bolivianos, hasta octubre de 2025. Según esa misma información, los compromisos correspondían a deudas acumuladas durante las gestiones 2023, 2024 y 2025.
El 5 de diciembre de ese año, Oriente Petrolero anunció el regreso de Ronald Raldes a la presidencia, luego de que quedara sin efecto la sanción que lo había apartado de sus funciones. Con ello, el exfutbolista volvió a quedar habilitado para retomar sus responsabilidades deportivas e institucionales.
Su retorno generó una reacción inmediata de Miguel Ángel Antelo, expresidente del club y una de las voces más visibles de la oposición. Molesto por la decisión, lanzó un desafío público y pidió que Raldes convoque a una asamblea en un plazo de 72 horas.
Raldes, por su parte, defendió su gestión en una entrevista con DIEZ. Afirmó que recibió una deuda de cuatro millones de dólares y sostuvo que la pandemia incrementó las obligaciones en más de un millón. También aseguró que comprometió su propio patrimonio para sostener a Oriente Petrolero. Además, denunció una presunta injerencia política del Movimiento al Socialismo durante el tiempo en que estuvo suspendido y anunció una investigación ante la FIFA y la Conmebol para esclarecer los hechos. “Mi directorio lo sabe y lo tengo firmado por ellos. Por eso me sorprende que exista gente que difame a mi persona, aduciendo que yo me saqué dinero”, expresó, visiblemente molesto por las acusaciones.
Mientras el presente del club sigue marcado por tensiones dirigenciales y problemas económicos, su historia conserva capítulos que explican la dimensión de Oriente Petrolero en el fútbol boliviano. Uno de ellos fue la conquista de su primer título nacional, que le permitió disputar por primera vez la Copa Libertadores de América en 1972, en una edición en la que se midió con Chaco Petrolero, Barcelona de Guayaquil y América de Quito.
Otro de sus hitos más recordados llegó en 1988, cuando firmó una de sus mejores campañas internacionales. En ese torneo dejó en el camino a Bolívar, Olimpia y Cerro Porteño, estos dos últimos de Paraguay, y luego eliminó a Colo-Colo de Chile. Su recorrido terminó en cuartos de final, instancia en la que fue superado por América de Cali, de Colombia.
Hoy, a las puertas de un nuevo aniversario, Oriente Petrolero enfrenta el desafío de recomponer

