La Confederación Sindical de Choferes de Bolivia ratificó este jueves que el repliegue de sus vehículos se hará efectivo el lunes 28 de septiembre, en el marco de la medida de presión anunciada contra la eliminación de la subvención al diésel.
Pese a esa determinación, no todo el sector del transporte se sumará a la protesta. Organizaciones como el transporte pesado y el transporte libre anunciaron que no acatarán el paro y que, por el contrario, mantendrán su actividad mientras buscan abrir espacios de diálogo con el Gobierno.
En el caso del transporte pesado, su dirigente Domingo Ramos fue enfático al señalar que su organización “no asistirá a ningún ampliado ni a ninguna convocatoria para paralizar el transporte”. Según explicó, el sector quiere continuar trabajando y ya prepara una carta dirigida al ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, con el objetivo de que los convoque a conversar y se pueda regular los fletes sin perjudicar a la población boliviana.
Una postura similar asumió el transporte libre. Su dirigente, Limbert Tancara, informó que la consulta realizada a los ejecutivos departamentales concluyó con una mayoría contraria a sumarse al paro del lunes. No obstante, aclaró que el sector evaluará otra medida de protesta en torno al decreto relacionado con el diésel, aunque sin abandonar el trabajo coordinado que mantiene con el Gobierno.
En medio de este escenario, el presidente Rodrigo Paz, desde Estados Unidos, anunció que en un gabinete virtual se aprobarán dos decretos en favor de los transportistas, en un intento por atender las demandas del sector mientras persisten las diferencias sobre la subvención al combustible.

