La situación del abastecimiento de gasolina en Santa Cruz continúa siendo crítica, generando importantes retrasos y afectando tanto a los conductores como a las estaciones de servicio en la región. Según declaraciones recientes de Susy Dorado, gerente de la Asociación Departamental de Surtidores (Asosur) de Santa Cruz, los compromisos de entrega por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no se han cumplido en los tiempos acordados, lo que ha provocado una acumulación significativa de retrasos desde principios del mes.
Dorado explicó que, aunque YPFB había prometido iniciar entregas regulares desde la tarde del jueves, estas solo se concretaron cerca de la medianoche, lo que afectó directamente el flujo habitual de combustible hacia las estaciones. Esta demora ha generado una cadena de problemas que se reflejan en largas filas de vehículos esperando para abastecerse, situación que se mantiene y se prevé que persistirá al menos hasta el martes siguiente, según las proyecciones manejadas por Asosur. La demanda en Santa Cruz es particularmente alta y en los últimos cuatro días más del 90% de las estaciones estuvieron paralizadas debido a la falta total de combustible.
El impacto económico para las estaciones también es considerable. Dorado resaltó que cada día sin operación representa una pérdida aproximada del 10% para estos negocios, lo que evidencia la gravedad del problema y la urgencia por restablecer un suministro estable y regular. La distribución irregular no solo afecta a los comerciantes sino que también genera malestar y dificultades para los conductores locales, quienes deben enfrentar extensas esperas e incluso protestas debido a la escasez.
En paralelo a esta crisis logística, YPFB comenzó recientemente un proceso para mejorar la calidad del combustible mediante la aplicación de aditivos en la gasolina. Esta medida responde a reclamos previos sobre deficiencias en el producto distribuido. Sin embargo, esta iniciativa ha generado incertidumbre entre los surtidores y consumidores debido a la falta de información clara sobre cómo se implementará este “aditivado”. Dorado señaló que hasta el momento no cuentan con un instructivo oficial sobre el procedimiento ni detalles específicos como el color que tendrá la gasolina con aditivos.
Esta ausencia de información resulta significativa para la población, ya que el color del combustible se ha convertido en un factor importante para los usuarios al momento de decidir si consumir o no el producto ofrecido. La gerente insistió en que las autoridades deben comunicar claramente estas características para evitar confusiones o desconfianzas entre los consumidores. Además, mencionó que los surtidores han tomado medidas preventivas limpiando sus tanques para minimizar cualquier sospecha o problema relacionado con el nuevo tipo de gasolina.
A pesar del panorama complicado y las pérdidas económicas evidentes, Dorado aseguró que si YPFB entrega un instructivo detallado sobre el manejo del combustible aditivado, las estaciones están dispuestas a cumplirlo estrictamente para garantizar un servicio seguro y confiable a sus clientes. Este contexto refleja tanto la complejidad logística como la importancia social y económica del abastecimiento adecuado de gasolina en Santa Cruz, donde miles dependen diariamente del suministro energético para sus actividades cotidianas.
En definitiva, la prolongada falta regularidad en las entregas por parte de YPFB está generando una crisis profunda en el sector petrolero local que repercute directamente en los ciudadanos usuarios finales. La resolución efectiva y transparente sobre las condiciones del combustible y su distribución será clave para superar esta situación crítica y restablecer la normalidad en el mercado regional. Mientras tanto, las filas continuarán siendo una imagen recurrente en Santa Cruz hasta tanto se logre estabilizar el sistema de suministro con plena información y coordinación entre proveedores y consumidores

