La reciente discusión sobre la gobernabilidad futura del país reunió a los candidatos a la vicepresidencia Edman Lara, del PDC, y Juan Pablo Velasco, de Libre. Ambos coincidieron en que la eficacia de la administración estatal trasciende el ámbito de la Asamblea Legislativa, destacando la necesidad imperante de un diálogo amplio y constante con todos los sectores de la sociedad. Argumentaron que la estabilidad del país depende de esta interacción inclusiva.
Sin embargo, sus propuestas se mantuvieron en un plano general. Ninguno de los aspirantes detalló estrategias concretas para asegurar la gobernabilidad, ni cómo evitar un posible estancamiento o bloqueo similar al que ha enfrentado la administración saliente, la cual ha reportado dificultades por no contar con mayoría parlamentaria.
Durante su intervención, el candidato Lara orientó gran parte de sus comentarios hacia su contendiente. Enfatizó que el gobierno que sea elegido, una vez finalizada la campaña electoral, deberá poseer la capacidad de dialogar equitativamente con todas las regiones y grupos culturales del país, sin discriminación. Hizo una referencia explícita a declaraciones previas de Velasco sobre minorías, insistiendo en que estas también merecen ser escuchadas y consideradas.
Por su parte, el candidato Velasco expuso que la gobernabilidad se construye colectivamente, no únicamente en el Parlamento, sino a través de la participación de todos los estamentos sociales, lo que consideró crucial para la estabilidad económica y social. Propuso el establecimiento de mesas de diálogo recurrentes y un consenso permanente con partidos políticos, movimientos sociales, el sector empresarial, comunidades indígenas y productores. Marcó una diferencia clara, afirmando que los gobiernos sólidos dialogan, mientras que los débiles imponen.
El debate se intensificó durante la ronda de preguntas. Lara interpeló directamente a Velasco, cuestionando su aptitud para buscar la gobernabilidad nacional, basándose en lo que Lara describió como un comportamiento discriminatorio previo hacia los habitantes de la región occidental.
La respuesta de Velasco fue enérgica y de reproche. Expresó su profunda vergüenza por la recurrencia de Lara en abordar el mismo tema polémico en cada oportunidad. Velasco calificó esta conducta como un descrédito para la familia de Lara, su compañero de fórmula y para Bolivia, considerándola un acto destructivo por parte de alguien que aspira a un cargo tan relevante en la nación

