El transporte pesado en Tarija no prevé, por ahora, medidas de presión frente al nuevo precio del diésel y, por el contrario, busca adaptarse de manera gradual a la nueva realidad del sector. Así lo expresó el dirigente Juan Carlos Borda Casón, quien sostuvo que, pese al impacto del incremento, no queda otra alternativa que continuar trabajando, analizar la situación y operar dentro de las condiciones actuales.

Borda admitió que algunos transportistas están abandonando la actividad y cambiando de rubro debido a las deudas y a otros problemas que arrastran. Recordó que, tras la eliminación total de la subvención, el precio del diésel llegó a casi 18 bolivianos por litro, lo que representa un incremento del 83%.

Según explicó, el trabajo del transporte pesado comenzó a normalizarse apenas en un 20 a 30%, mientras que otro grupo aún no retoma sus actividades porque no logró acuerdos con los usuarios del servicio. La razón principal, dijo, es que la subida del carburante fue demasiado alta y golpeó de forma directa la estructura de costos del sector.

El dirigente señaló que varios transportistas siguen negociando con sus clientes, a través de sus organizaciones, debido a que los fletes aumentaron hasta en 35%. Sin embargo, aclaró que ese ajuste tampoco alcanza para cubrir el costo real del combustible. Aun así, advirtió que no pueden elevar más los precios porque existe el riesgo de perder usuarios.

Borda también remarcó que el encarecimiento del diésel provocó un efecto en cadena en el mercado nacional, con alzas en alimentos, repuestos y otros productos. “Todo ha subido”, afirmó, al señalar que artículos que antes costaban 100 ahora cuestan 200, lo que, a su juicio, termina afectando directamente a la población.

En ese contexto, explicó que el transporte pesado maneja una metodología distinta a la de los pasajes urbanos, ya que cobra por quintales o por bolsa, lo que hace que las negociaciones con los usuarios sean diferentes. Además, comparó los precios del diésel en países vecinos y afirmó que en Perú el litro llega a 22 bolivianos, mientras que en Bolivia está en 17,95 bolivianos. También mencionó que en Brasil, Argentina y Paraguay los precios oscilan entre 14 y 16 bolivianos.

De acuerdo con su versión, antes los transportistas cargaban combustible en Bolivia para realizar viajes de ida y vuelta, pero ahora optan por abastecerse en el exterior. En ese marco, consideró que en otros países la venta de diésel se mantiene normal y con distintas calidades, por lo que ve poco lógico cargar en Bolivia cuando el precio en los países vecinos resulta menor.

Finalmente, el representante cuestionó que el gobierno no haya explicado las razones del incremento y afirmó que no se entiende por qué el litro del diésel llegó a casi 18 bolivianos. Recordó que inicialmente se hablaba de un posible precio de hasta 14 bolivianos, pero insistió en que nunca hubo una explicación clara sobre la decisión adoptada.

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