Cristiano Ronaldo acusó este martes al seleccionador de Portugal, Jorge Jesus, de haber incumplido su palabra al no alinearlo en Oslo, pese a que, según su versión, le había asegurado que jugaría 30 minutos ante Noruega. El capitán portugués, que abandonó la concentración la semana pasada, también reprochó al técnico una actitud de “agresividad” que considera injustificada, aunque dejó claro que sigue disponible para regresar a la selección.

En un extenso comunicado difundido por la prensa portuguesa, el delantero explicó que aceptó un plan de participación trazado por el entrenador para esta concentración y que, en una conversación previa, incluso se le indicó que podría no viajar con el grupo a Noruega y Dinamarca. Cristiano sostuvo que rechazó esa posibilidad porque, aun sin jugar, seguía siendo el capitán del equipo y no consideraba adecuado permanecer en Portugal mientras sus compañeros afrontaban esos encuentros.

El jugador relató además que, antes del partido en Oslo, un miembro del cuerpo técnico le comunicó que Jorge Jesus quería hablar con él. Según su versión, el entrenador le preguntó si estaba dispuesto a jugar media hora y él aceptó. Sin embargo, después de calentar desde el descanso, no fue llamado para entrar al campo. “El seleccionador no había cumplido con su palabra”, escribió.

Cristiano aseguró que, tras ese encuentro, mantuvo junto a Jorge Jesus y Simão Coutinho, director deportivo del Al Nassr, una reunión que describió como “un momento intenso, muy directo, sin ningún tipo de filtro”. De acuerdo con su relato, allí se acordó que el seleccionador explicaría en rueda de prensa lo sucedido “diciendo la verdad” y reconociendo, entre otras cosas, que el plan había sido propuesto por él, que fue un error hacerle calentar para luego no alinearlo y que, de repetirse esa situación, no lo haría de nuevo.

Sin embargo, el futbolista afirmó que la comparecencia pública de Jorge Jesus no se ajustó a lo pactado. “Escuché expresiones y una agresividad que considero que no merezco”, señaló, antes de añadir que el técnico mostró una actitud de “quiero, puedo y mando” que, según él, no había visto en privado la víspera.

En su comunicado, Cristiano insistió en que la verdad es el elemento central de cualquier relación personal y negó haberse inmiscuido en decisiones técnicas o tácticas de entrenadores a lo largo de casi 25 años de carrera. También asumió su parte de responsabilidad por no haber saludado a los aficionados al término del partido y pidió disculpas tanto a sus compañeros como al pueblo portugués.

El capitán de Portugal explicó que decidió marcharse de la concentración porque entendió que su permanencia podía perjudicar al grupo. Aun así, se mostró abierto a que su conducta tenga consecuencias disciplinarias. “No soy un jugador cualquiera, soy el capitán del equipo y eso constituye una circunstancia agravante”, afirmó, al tiempo que pidió que, si llega una sanción, se aplique sin atenuantes.

Pese al conflicto, Cristiano dejó una puerta abierta a su regreso. Señaló que, si está bien físicamente y después de cumplir cualquier castigo que se le imponga, seguirá disponible “para competir y ganar” con la selección portuguesa. El comunicado concluye con una frase en la que el delantero asegura que todo lo expuesto responde, según él, a “la más pura de las verdades”.

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