En un periodo de apenas dos semanas desde el inicio del desembolso, un total de 89.336 familias han accedido al Programa Extraordinario de Protección y Equidad (PEPE), según informó recientemente el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. Este dato refleja el avance significativo en la implementación de una política social destinada a brindar un soporte económico directo a sectores vulnerables de la población, consolidando un esfuerzo estatal por mitigar las dificultades financieras que enfrentan estos grupos.
El reporte oficial destaca que este programa no solo representa una inyección económica puntual, sino que también actúa como un mecanismo de acompañamiento para aquellas familias que atraviesan situaciones de mayor necesidad. Este acompañamiento se traduce en un respaldo tangible que contribuye a reforzar la economía doméstica, ayudando a cubrir gastos esenciales y aliviar la presión financiera en hogares con recursos limitados.
El diseño del programa contempla una estructura flexible en cuanto al modo de recepción del beneficio. Los beneficiarios pueden optar por recibir tres pagos mensuales consecutivos de 150 bolivianos durante los primeros tres meses del año —enero, febrero y marzo— o bien elegir el cobro único del monto total acumulado durante el mes de abril. Esta modalidad busca adaptarse a las diferentes necesidades y preferencias económicas de los destinatarios, facilitando así una mayor accesibilidad y conveniencia.
El Programa PEPE está orientado específicamente a personas que ya forman parte de otros programas sociales consolidados, tales como los beneficiarios del Bono Juancito Pinto, el Bono Juana Azurduy, el Bono para personas con Discapacidad y el Bono Anual destinado a personas con Indigencia Ceguera. Al focalizarse en quienes reciben estas ayudas, el programa amplía la cobertura social y refuerza la protección económica para aquellos sectores tradicionalmente más expuestos a la vulnerabilidad.
Esta iniciativa responde a un contexto donde las políticas públicas buscan equilibrar la equidad social mediante apoyos económicos directos que impacten positivamente en la calidad de vida de las familias más desfavorecidas. El alcance logrado en tan corto tiempo demuestra no solo la efectividad logística del Estado para canalizar estos recursos, sino también la importancia que tiene para miles de hogares contar con este tipo de respaldo económico en momentos críticos.
La entrega del Programa PEPE constituye así un paso significativo dentro del marco más amplio de políticas sociales orientadas a fortalecer la inclusión y garantizar un nivel mínimo de bienestar económico para quienes enfrentan mayores desafíos financieros. A medida que avanza su ejecución durante los próximos meses, se espera continuar ampliando su impacto positivo sobre las condiciones socioeconómicas de los beneficiarios, contribuyendo a construir una red más sólida de protección social en el país

