El año 2026 se perfila como un periodo crucial para los senadores y diputados, quienes enfrentan retos que trascienden las diferencias con el vicepresidente y presidente de la Asamblea Legislativa, Edmand Lara. Un Decreto Supremo (5503) ha resultado insuficiente para modificar el modelo económico vigente, según coinciden varios parlamentarios, quienes subrayan la necesidad de una transformación profunda en las normativas económicas, sociales y judiciales del país, junto con el inicio de una reforma constitucional.

Desde el Legislativo se plantean dos posibles caminos para avanzar en estas reformas. El primero implica que Lara asuma plenamente su liderazgo, promoviendo consensos y dejando de lado confrontaciones que dificultan el diálogo. La segunda opción es que las bancadas parlamentarias actúen como un cuerpo colegiado, fortaleciendo la institucionalidad para que Senado y Diputados puedan legislar y fiscalizar de manera autónoma, sin depender de la convocatoria del presidente de la Asamblea.

Diversos legisladores con amplia trayectoria han señalado que 2026 será un año determinante para establecer nuevas reglas que reemplacen las leyes estructurales que han sustentado el modelo económico social comunitario y productivo vigente durante casi dos décadas. El senador José Manuel Ormachea, por ejemplo, enfatiza la urgencia de frenar el deterioro económico mediante un conjunto de reformas normativas que reactiven la economía interna y brinden seguridad jurídica a las inversiones. Entre las modificaciones prioritarias destaca la revisión de leyes relacionadas con el agro, minería, inversiones, el Código Tributario y una nueva legislación para los recursos evaporíticos.

Por su parte, la diputada Cecilia Requena destaca la importancia de abordar una reforma parcial de la Constitución Política del Estado para facilitar estos cambios estructurales, que incluyen desde la transición energética hasta la selección de magistrados del Órgano Judicial. Además, subraya el rol fiscalizador de la Asamblea en la protección ambiental. Requena califica 2026 como un año exigente y decisivo para los partidos y parlamentarios y lamenta la falta de disposición del presidente de la Asamblea para generar consensos, aunque confía en que la institución cuenta con mecanismos para avanzar incluso sin su apoyo.

El diputado José Luis Porce añade que el Ejecutivo también debe contribuir enviando proyectos de ley claros que eviten bloqueos en las cámaras y faciliten el trabajo legislativo. Asimismo, considera que este año será clave para establecer bases legales que incentiven la inversión extranjera y nacional en proyectos de desarrollo alternativo.

Finalmente, el senador Ormachea advierte que la persistencia del distanciamiento entre el vicepresidente y presidente de la Asamblea podría obstaculizar el trabajo legislativo. Señala que ambos actores son necesarios: el vicepresidente para la aprobación de reformas estructurales y el presidente de la Asamblea para cumplir su rol en el Estado. Sin embargo, destaca que en los primeros meses de gobierno, Lara no ha acompañado a su colega en los anuncios oficiales, lo que refleja la complejidad del escenario político actual

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