La nación boliviana fue testigo de la investidura de Edmand Lara como vicepresidente del Estado Plurinacional, en una solemne ceremonia celebrada el pasado sábado. Ataviado con el uniforme de gala de la Policía Boliviana y luciendo las condecoraciones que jalonaron su carrera hasta alcanzar el grado de capitán, Lara asumió el cargo en el principal hemiciclo de la Asamblea Legislativa Plurinacional, ubicado en el decimoquinto piso del moderno edificio parlamentario.
El acto protocolario, que se inició con un ligero retraso en la capital tras una breve interrupción de la jornada soleada por la lluvia, fue formalmente inaugurado por el presidente de la Cámara de Senadores, Diego Ávila. Al declarar abierta la primera sesión correspondiente al periodo constitucional 2025–2030, Ávila fue el encargado de colocar la medalla vicepresidencial al recién juramentado funcionario.
Visiblemente conmovido, el nuevo vicepresidente pronunció un extenso discurso de bienvenida, en el que extendió su saludo a las diversas personalidades y delegaciones internacionales presentes. Entre los mandatarios extranjeros, destacó la presencia de los presidentes Javier Gerardo Milei de Argentina, Gabriel Boric de Chile, Daniel Noboa de Ecuador y Yamandú Orsi de Uruguay, así como la del expresidente alemán Christian Wulff.
Asimismo, reconoció a los vicepresidentes Geraldo Alckmin de Brasil, Mari Denise Murillo de Costa Rica y Félix Ulloa de El Salvador, a quien dirigió un mensaje particular para hacer llegar un cordial saludo al presidente Nayib Bukele en nombre de Bolivia y del propio capitán Lara. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, también fue mencionada, junto con representantes de Marruecos, Japón, Panamá, Estados Unidos, China, Corea del Sur, España, Perú, México y Turquía, además de delegados de organismos internacionales como la ONU, la OEA, la CAF, el BID, el Banco Mundial y la Comunidad Andina.
En un segmento particularmente emotivo, Lara se dirigió a los sectores populares y organizaciones sociales del país. Desmintió rotundamente cualquier acusación de discriminación por parte de la nueva administración hacia estas agrupaciones, enfatizando la profunda gratitud y el respeto que les profesa. Subrayó que siempre estarán presentes y que nadie los excluirá. Expresó su admiración por las 36 naciones indígenas, así como por transportistas, gremiales, mineros, agricultores, amas de casa, jóvenes, niños y adultos mayores.
El vicepresidente también dedicó un momento a su esfera personal, enviando un saludo a su familia, al municipio de Villa Rivero y a la región del Valle Alto. Agradeció a todos aquellos que lo acompañaron en su camino y depositaron su confianza en él, asegurando que, aunque no estuvieran físicamente presentes, siempre ocuparían un lugar en su corazón.
Finalmente, extendió su respeto a los expresidentes Jeanine Áñez, Carlos Mesa, Jorge Tuto Quiroga y Eduardo Rodríguez Veltzé, quienes asistieron al evento, y manifestó su consideración por las iglesias católica y evangélica. Concluyó su intervención con un mensaje de bendición y admiración para todos los bolivianos, tanto para quienes trabajan arduamente en el día a día como para los habitantes de la ciudad y el campo, deseándoles que la divinidad los proteja siempre, antes de dar paso a la continuación de la sesión legislativa.
La jornada estuvo impregnada de un profundo simbolismo y una atmósfera cargada de emoción. En las inmediaciones de la Plaza Murillo, la esposa e hijos del presidente Rodrigo Paz acompañaron su ingreso al acto de investidura, mientras que su hermano, Jaime Paz Pereira, resaltó el orgullo familiar y lanzó un llamado a la unidad de todas las familias bolivianas en esta nueva etapa para la nación.
Entre los invitados de alto perfil que engalanaron la ceremonia se encontraban los cinco presidentes latinoamericanos, el expresidente alemán Christian Wulff, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, y diversos representantes de organismos internacionales. De esta manera, con la juramentación de Edmand Lara y la posterior toma de posesión de Rodrigo Paz Pereira, Bolivia dio inicio a un nuevo quinquenio constitucional (2025-2030) en un ambiente de esperanza renovada, unidad y desafíos compartidos

