La tarde del jueves 6 de noviembre marcó la ascensión de Diego Ávila Navajas a la presidencia de la Cámara de Senadores. Esta designación era ampliamente esperada, dada su estrecha colaboración con Rodrigo Paz Pereira a lo largo de los cinco años de su gestión como Alcalde de Tarija, período en el cual Ávila se erigió como un firme defensor de su administración, incluso en los momentos más desafiantes. Su perfil lo posiciona como una figura de plena confianza para el presidente electo.

Ávila Navajas posee una vasta trayectoria en el ámbito de la gestión pública. Su experiencia incluye colaboraciones significativas con Mario Cossío en la Gobernación y con Oscar Montes en la Alcaldía de Cercado. Posteriormente, durante la administración de Rodrigo Paz, asumió el influyente rol de secretario ejecutivo. Paz, con una visión más orientada a la estrategia y la confianza, delegó en Ávila gran parte de las responsabilidades operativas cotidianas. Ávila, por su parte, respondió con una gestión financiera impecable, que se distinguió por la ausencia de cualquier escándalo contable.

Hijo del reconocido historiador boliviano Edgar Ávila Echazú y hermano de Miguel Ávila Navajas, exalcalde de San Lorenzo, Diego Ávila ha decidido asumir un rol protagónico en un momento que demanda transparencia administrativa y una probada capacidad para forjar acuerdos, cualidades que le son inherentes.

La confianza absoluta que el presidente electo Rodrigo Paz deposita en él se anticipa como un factor clave para propiciar una comunicación fluida y eficaz entre el vicepresidente y presidente nato de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Edmand Lara

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