En los últimos días, diversos surtidores en distintas regiones del país han registrado filas prolongadas de vehículos, situación que ha generado preocupación entre los consumidores y usuarios habituales de combustible. Frente a esta problemática, Sebastián Daroca, vicepresidente de Operaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), ha explicado que estas filas no son producto de un desabastecimiento ni de fallas en la cadena logística, sino que responden a un retraso operativo vinculado a la incorporación de aditivos en la gasolina.
Daroca detalló que el proceso para mezclar estos aditivos con el combustible es complejo y requiere un tiempo adicional para que los componentes se integren adecuadamente dentro de los tanques antes de iniciar el despacho. Este procedimiento es fundamental para garantizar la calidad del combustible y su adecuado rendimiento, pero ha generado una demora temporal que se ha reflejado en la formación de filas en las estaciones de servicio. El vicepresidente aseguró que no se trata de un problema estructural ni operativo grave, sino simplemente de un retraso puntual debido al protocolo necesario para incorporar estos aditivos.
El ejecutivo también informó que durante la jornada se logró cubrir el 100% de la demanda habitual, lo cual indica que el abastecimiento está garantizado a pesar del contexto actual. Para mitigar las filas y atender la demanda acumulada, YPFB ha programado incrementar el volumen despachado hasta alcanzar un 120% para días próximos, con el objetivo claro de normalizar la situación lo antes posible. Esta medida busca compensar el retraso generado en días anteriores y responder a una sobredemanda particularmente notable en surtidores ubicados en Santa Cruz, una región clave por su alta circulación vehicular y actividad económica.
La explicación brindada por Daroca es fundamental para entender que las largas colas no son resultado de una crisis logística o escasez del producto, sino consecuencia directa del proceso técnico necesario para mantener los estándares de calidad del combustible distribuido. En este sentido, se espera que esta fase transitoria culmine en un plazo estimado entre tres y cuatro días, momento a partir del cual las filas deberían desaparecer y el servicio volverá a la normalidad.
Este escenario tiene relevancia directa para toda la población usuaria de combustibles en Bolivia, ya que afecta tanto a conductores particulares como a transportistas y sectores productivos dependientes del suministro constante y eficiente. La respuesta oficial busca tranquilizar a los usuarios y ofrecer claridad sobre las causas reales detrás del fenómeno detectado en distintos puntos del país. Además, permite anticipar una mejora pronta gracias al aumento planificado en los volúmenes despachados por YPFB.
En resumen, la situación actual refleja un desafío temporal vinculado a ajustes técnicos operativos dentro del proceso de distribución de combustible. La incorporación controlada y gradual de aditivos esenciales ha generado una pausa necesaria antes del despacho masivo, lo cual fue identificado oportunamente por las autoridades responsables. La expectativa es que esta etapa finalice rápidamente permitiendo restablecer el ritmo habitual sin mayores inconvenientes para los consumidores. Así, se mantiene la garantía sobre la disponibilidad suficiente y calidad adecuada del combustible ofrecido a nivel nacional

