Durante el pasado fin de semana, diversas regiones ubicadas en los departamentos de Santa Cruz y Tarija enfrentaron condiciones climáticas adversas que se tradujeron en fuertes lluvias, provocando serios daños en la infraestructura vial. Estas precipitaciones intensas desencadenaron derrumbes en al menos dos tramos carreteros, lo que generó interrupciones significativas en el tránsito vehicular y obligó a la intervención urgente por parte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) para llevar a cabo trabajos de habilitación y limpieza en las vías afectadas.

En el departamento de Tarija, la situación alcanzó un nivel crítico al registrarse un derrumbe en la ruta variante del tramo carretero Canaletas – Entre Ríos, situado en la provincia O’Connor. Este incidente tuvo consecuencias directas sobre un actor político local, Never Antelo, candidato a la Gobernación de Tarija por el partido Nueva Generación Patriótica (GNP). El derrumbe sorprendió al político y a sus acompañantes durante la noche del viernes, cuando transitaban por esta vía. Las imágenes difundidas en redes sociales evidenciaron la magnitud del desastre: grandes rocas cayeron sobre el vehículo del candidato, dejándolo prácticamente destruido.

Afortunadamente, Antelo y las personas que lo acompañaban lograron salir ilesas físicamente del accidente, aunque quedaron atrapados durante horas en una zona sin cobertura telefónica ni acceso inmediato a ayuda externa. La imposibilidad de avanzar hacia Entre Ríos o regresar a Tarija debido a los derrumbes tanto en la parte superior como inferior del camino complicó aún más su rescate. El propio candidato resaltó el peligro constante que representa esta ruta para los habitantes de Tarija, subrayando que las condiciones actuales ponen en riesgo no solo la transitabilidad sino también la seguridad de quienes se desplazan por estas vías. En cuanto a su estado físico, Antelo sufrió heridas leves en sus pies y se encuentra recuperándose tras el susto provocado por el accidente.

Por otro lado, en Santa Cruz también se reportaron intensas lluvias que afectaron tanto a la capital departamental como a sus provincias. Un caso destacado fue el del tramo carretero La Angostura – Bermejo – Samaipata, específicamente en el sector conocido como Quebrado Negro. Allí los deslizamientos y derrumbes provocaron interrupciones significativas al tránsito vehicular. Ante esta emergencia climática, la ABC tomó medidas inmediatas y procedió al cierre temporal de esta vía desde las 11:30 horas para permitir las labores de limpieza con maquinaria pesada —dos retroexcavadoras— y personal especializado proveniente de microempresas dedicadas al mantenimiento vial.

Una vez concluidos estos trabajos iniciales, se logró restablecer parcialmente la circulación entre Bermejo y La Angostura alrededor del kilómetro 62. Sin embargo, las autoridades regionales hicieron un llamado a extremar precauciones durante el tránsito por esta zona afectada. Se recomendó mantener las luces encendidas y respetar estrictamente toda señalización vigente. Además, se instó a los usuarios a abstenerse de circular si las condiciones meteorológicas empeoran nuevamente con lluvias intensas que puedan generar nuevos riesgos o cortes viales prolongados.

Este panorama recurrente ha generado preocupación entre los sectores vinculados al transporte pesado. Juan Yujra, representante del transporte pesado en Santa Cruz, expresó su descontento ante las respuestas consideradas insuficientes frente a estos problemas persistentes. Según Yujra, las intervenciones realizadas por la ABC son reactivas y limitadas a limpiezas superficiales o “parches” temporales que solo buscan habilitar momentáneamente las rutas sin abordar una solución estructural definitiva que garantice una circulación segura durante todo el año.

Además, se mencionó una carencia presupuestaria significativa para atender adecuadamente los temas relacionados con infraestructura vial en Bolivia. Esta situación contrasta con los discursos oficiales sobre inversiones millonarias destinadas al desarrollo del país; sin embargo, estas partidas no estarían llegando efectivamente a los caminos ni generando mejoras concretas para evitar incidentes recurrentes durante temporadas lluviosas. Esta realidad pone sobre la mesa una problemática central para miles de usuarios que dependen diariamente de estas vías para sus actividades económicas y sociales.

En síntesis, las fuertes lluvias ocurridas recientemente han expuesto nuevamente las vulnerabilidades existentes en las redes viales de Santa Cruz y Tarija. Los impactos directos incluyen no solo daños materiales sino también riesgos para la seguridad personal e interrupciones significativas que afectan tanto a residentes locales como a visitantes o actores políticos relevantes como Never Antelo. La situación demanda una revisión profunda sobre estrategias de mantenimiento y mejoras estructurales permanentes para garantizar caminos seguros frente a fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes e intensos en estas regiones bolivianas

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