Cada 8 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, una jornada que no solo reconoce la lucha histórica de las mujeres por la igualdad y la justicia, sino que también sirve como un momento crucial para reflexionar sobre los desafíos que aún persisten en esta materia. En esta ocasión, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha centrado su llamado en derribar las barreras que impiden que mujeres y niñas accedan plenamente a sus derechos y a un sistema de justicia efectivo.

La ONU ha destacado que, a pesar del progreso alcanzado en las últimas décadas, la igualdad legal entre hombres y mujeres sigue siendo un objetivo lejano. Según los datos presentados por el organismo internacional, ninguna nación ha logrado eliminar por completo las brechas jurídicas que discriminan a las mujeres. En promedio, a nivel global, ellas cuentan con apenas el 64% de los derechos legales que poseen los hombres, una cifra que evidencia la persistencia de desigualdades estructurales en múltiples ámbitos.

Estas desigualdades se manifiestan en sectores fundamentales como el empleo, donde las mujeres enfrentan restricciones y discriminación salarial; en el acceso a recursos económicos y propiedad; en la seguridad personal; así como en aspectos relacionados con la familia y la movilidad. La ONU enfatiza que contar con derechos formales no es suficiente si no se garantiza su defensa efectiva; en otras palabras, los derechos sin mecanismos reales para protegerlos carecen de valor práctico para quienes los necesitan.

El informe presentado también alerta sobre la fragilidad de los sistemas judiciales en muchas regiones del mundo. Factores como conflictos armados, tensiones políticas y regímenes represivos han debilitado el Estado de derecho, limitando aún más la protección legal para mujeres y niñas. En este contexto adverso, más de la mitad de los países carecen de leyes claras que definan delitos como la violación basándose en la ausencia de consentimiento, una ausencia normativa que dificulta enormemente el acceso a justicia para las víctimas.

Además, casi la mitad de los Estados no cuentan con normativas que aseguren igualdad salarial por trabajo de igual valor, perpetuando brechas económicas entre géneros. Otro aspecto alarmante es la prevalencia del matrimonio infantil: cerca del 75% de los países permiten esta práctica, lo cual pone en riesgo no solo la salud física y emocional de las niñas involucradas sino también su derecho a la educación y a un desarrollo pleno.

En términos prácticos, las barreras para acceder a sistemas judiciales son mayores para las mujeres en aproximadamente el 70% de los países analizados. Esta situación se agrava cuando se considera que alrededor de 676 millones de mujeres y niñas viven cerca —menos de 50 kilómetros— de zonas afectadas por conflictos activos. En estos lugares, los sistemas judiciales suelen estar colapsados o directamente ausentes, dejando a estas poblaciones aún más vulnerables ante situaciones de violencia o abuso.

Frente a este panorama complejo y preocupante, la ONU ha hecho un llamado urgente a reforzar las legislaciones nacionales e internacionales destinadas a proteger a mujeres y niñas contra todo tipo de violencia, discriminación y explotación. Asimismo, destaca la necesidad imperiosa de contar con tribunales efectivos que combatan la impunidad y garanticen asistencia jurídica accesible. También subraya la importancia fundamental de implementar mecanismos integrales para apoyar a las víctimas durante todo el proceso judicial.

El Día Internacional de la Mujer tiene sus raíces en movilizaciones históricas del siglo XX. Desde protestas emblemáticas como las realizadas por trabajadoras textiles en Nueva York en 1908 hasta manifestaciones masivas encabezadas por mujeres rusas durante 1917 exigiendo “Pan y Paz”, estas acciones sentaron las bases para una lucha prolongada por derechos fundamentales. Fue recién en 1975 cuando este día fue oficializado por Naciones Unidas como un reconocimiento global al esfuerzo constante por lograr un mundo más justo e igualitario.

En definitiva, esta conmemoración representa mucho más que un recuerdo histórico: es una invitación constante a evaluar cuánto se ha avanzado pero también cuánto queda por hacer para asegurar que ninguna mujer ni niña quede excluida del acceso pleno a sus derechos ni al sistema judicial. El llamado internacional es claro: derribar todas aquellas barreras legales, sociales y culturales que aún obstaculizan una verdadera igualdad para todas

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