El Colegio de Ingenieros Mecánicos de Bolivia (CIMB) ha emitido una alerta sobre los riesgos que implica el uso excesivo e innecesario de aditivos en la gasolina que se distribuye para el parque automotor del país. Según los expertos en mecánica automotriz, la incorporación de estos aditivos en porcentajes superiores a los permitidos puede generar daños progresivos y severos en los motores de los vehículos. Esta advertencia cobra especial relevancia ante la incertidumbre que existe respecto al porcentaje real de aditivos que actualmente se están utilizando en el combustible suministrado.

El presidente del CIMB, Miguel Bonilla, explicó que el uso frecuente o excesivo de aditivos puede afectar negativamente componentes clave del sistema motor, como los inyectores, las toberas, el sistema de inyección y el catalizador. Estos elementos son esenciales para el correcto funcionamiento y eficiencia del motor, por lo que cualquier deterioro puede traducirse en fallas mecánicas importantes y costos elevados para los propietarios. La preocupación radica en que si no se respetan los estándares establecidos para la dosificación de estos aditivos, las consecuencias pueden ser irreversibles y afectar gravemente la vida útil del motor.

Esta problemática ha sido reconocida también por autoridades gubernamentales. El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, admitió recientemente que la gasolina aditivada comercializada por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) podría ocasionar daños si su uso se mantiene prolongadamente. La explicación oficial apunta a un proceso temporal denominado “purga”, que consiste en fases controladas para estabilizar la calidad del combustible. Sin embargo, el ministro señaló que esta purga no puede extenderse indefinidamente debido al riesgo potencial para los motores.

Desde una perspectiva técnica y operativa, Bonilla indicó que aunque en los talleres mecánicos se haya observado una disminución momentánea en la cantidad de reportes relacionados con fallas motoras, esto podría deberse a mantenimientos preventivos realizados por los usuarios. No obstante, advirtió que los problemas derivados del uso excesivo de aditivos podrían manifestarse con mayor intensidad en las próximas semanas o meses. En particular, alertó sobre una mayor vulnerabilidad en vehículos provenientes de China, cuyos motores podrían sufrir daños más severos debido a esta situación.

El CIMB ha manifestado su descontento con la postura gubernamental al calificarla como un “experimento” sin una solución definitiva para mejorar la calidad del combustible. Los ingenieros sugieren que antes de implementar cambios tan significativos en la composición del combustible distribuido masivamente, deberían haberse realizado pruebas rigurosas durante un periodo considerable con diferentes modelos y gamas de vehículos. Esta falta de planificación y evaluación previa genera incertidumbre entre los usuarios y pone en riesgo el correcto desempeño del parque automotor nacional.

Además de las cuestiones técnicas relacionadas con el motor, recientemente choferes han expresado su preocupación porque aseguran que la gasolina con aditivos está afectando también aspectos estéticos como la pintura exterior de sus vehículos. Aunque YPFB negó estas afirmaciones públicamente, estas denuncias reflejan un malestar generalizado entre quienes dependen diariamente del transporte motorizado para su actividad económica y personal.

La implementación de aditivos por parte de YPFB tiene como objetivo estabilizar la calidad del combustible y mejorar la limpieza interna de los motores mediante un proceso temporal conocido como “purga”. Este proceso se realiza por fases con el fin último de lograr un funcionamiento estable dentro del sistema nacional de distribución. Según explicó el ministro Medinaceli, esta medida responde a problemas detectados previamente relacionados con la desestabilización química del combustible.

La investigación técnica emprendida por YPFB identificó que ciertas plantas almacenadoras permanecieron vacías por períodos prolongados, lo cual provocó procesos oxidativos dentro de sus tanques. Cuando posteriormente estos tanques fueron nuevamente llenados con gasolina, dicha oxidación combinada con un contenido relativamente alto de gomas presentes en el combustible contribuyó a generar fallas técnicas percibidas por los usuarios finales. Para enfrentar esta situación se realizaron análisis más exhaustivos incluso superando los estándares habituales para determinar qué componentes estaban causando las dificultades.

En definitiva, este escenario pone sobre la mesa la importancia crítica de garantizar combustibles cuya composición cumpla estrictamente con estándares técnicos adecuados y seguros para evitar perjuicios tanto mecánicos como económicos a nivel masivo. La experiencia actual demuestra las consecuencias adversas cuando no se respetan estos parámetros ni se realizan evaluaciones previas rigurosas antes de modificar productos tan sensibles como la gasolina destinada al transporte público y privado. Para millones de conductores bolivianos es fundamental contar con garantías sobre la calidad del combustible para preservar sus vehículos y evitar gastos inesperados derivados del deterioro prematuro causado por prácticas experimentales o mal gestionadas en materia energética

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