La situación económica actual del país revela un panorama desafiante, marcado por un significativo incremento en los niveles de endeudamiento. La deuda externa ha experimentado un crecimiento notable a lo largo de las últimas dos décadas, alcanzando una cifra superior a los 13 mil millones de dólares para el año 2024. Este monto representa aproximadamente el 23% del Producto Interno Bruto nacional.
Sin embargo, la preocupación principal radica en la deuda interna, que duplica con creces el volumen de la deuda externa. Al consolidar ambas obligaciones, el endeudamiento total del país supera el 90% del PIB. Proyecciones recientes de organismos internacionales sugieren que la deuda bruta del gobierno podría aproximarse al 94% del PIB durante la presente gestión, lo cual subraya la magnitud del desafío financiero.
Este escenario se ha gestado en un contexto de un modelo económico que, a pesar de sus elevados costos, ha demostrado ser improductivo, generando déficits crónicos tanto en el ámbito monetario como fiscal. Las reservas internacionales netas se encuentran en un estado crítico; datos recientes indican que apenas cubren el equivalente a 12 días de importación de carburantes. Adicionalmente, más de la mitad de las reservas de oro han sido monetizadas para cubrir la importación de combustibles y el servicio de la deuda.
La economía nacional se percibe en una fase de desestabilización profunda, comparable a un estado de terapia intensiva. Ante esta coyuntura, la administración entrante enfrenta la ardua tarea de estabilizar la situación con el menor impacto social posible, buscando mitigar riesgos como el aumento del desempleo y la pobreza. Existe un riesgo latente de incumplimiento de pagos, lo que impulsa la urgencia de buscar nuevas fuentes de financiamiento.
Para el cierre del año, se estima una necesidad de al menos 500 millones de dólares destinados al pago de la deuda externa y la importación de carburantes. Diariamente, la importación de combustibles demanda aproximadamente 6 millones de dólares. Conseguir estas sumas en un entorno de crisis económica representa un desafío considerable, aunque ya se han gestionado apoyos financieros a través de la CAF y se han aprobado créditos en la Asamblea Nacional

