Bolivia ha presentado ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) una estrategia integral y fundamentada en cinco pilares clave para enfrentar el complejo fenómeno de las drogas, con un énfasis especial en detener la expansión de las drogas sintéticas. Esta política nacional se sustenta en principios de evidencia científica, proporcionalidad y un respeto profundo a la diversidad cultural, elementos que el país considera esenciales para diseñar respuestas efectivas y ajustadas a su realidad social y cultural.

Durante su intervención en la 69 sesión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, destacó que el problema mundial relacionado con las drogas ha evolucionado hasta convertirse en un fenómeno interconectado que afecta múltiples ámbitos. Ya no puede ser visto como un asunto aislado o exclusivo del ámbito judicial; hoy involucra aspectos cruciales como la seguridad, la salud pública, el desarrollo sostenible, la estabilidad financiera y la gobernanza institucional. En este contexto, subrayó que las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico operan con una lógica empresarial sofisticada, diversificando sus mercados y tercerizando servicios relacionados con la producción y distribución de sustancias ilegales. Además, estas organizaciones reinvierten el capital ilícito generado y se aprovechan de vacíos legales para facilitar el movimiento global de precursores químicos esenciales para la fabricación de drogas sintéticas.

El ministro Oviedo enfatizó que uno de los desafíos más urgentes a nivel global es frenar la proliferación de drogas sintéticas y controlar estrictamente el tráfico internacional de precursores químicos que alimentan estas cadenas criminales. Este llamado a concentrar esfuerzos colectivos refleja una preocupación creciente por las nuevas formas del narcotráfico, que trascienden los métodos tradicionales asociados al cultivo ilícito y ponen en riesgo no solo la salud pública sino también la estabilidad regional e internacional.

La participación boliviana en esta sesión cobra especial relevancia tras una serie de incidentes recientes detectados en el país relacionados con drogas sintéticas. Entre estos destaca el hallazgo de “marihuana líquida” dentro de una carga importada desde Estados Unidos por Transportes Aéreos Bolivianos (TAB), cuya ruta aparentemente tenía como destino final Brasil y Uruguay. Este caso pone en evidencia que Bolivia puede estar siendo utilizado como punto intermedio o tránsito para el tráfico internacional de estas sustancias. Asimismo, investigaciones realizadas por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) detectaron extensas plantaciones y un laboratorio dedicado a la producción de “marihuana concentrada” en Toro Toro, Potosí. Aunque no se han reportado casos significativos del consumo interno de estas drogas sintéticas específicas, estos hallazgos señalan nuevos retos para las fuerzas antidrogas nacionales.

El contexto regional también es delicado debido a antecedentes recientes donde cargamentos ilegales de pastillas sintéticas ingresaron al país mediante empresas courier desde España durante 2022 y 2023. Esto demuestra que Bolivia enfrenta múltiples modalidades utilizadas por redes criminales para introducir sustancias prohibidas en su territorio.

En su exposición ante los representantes internacionales en Viena, Oviedo recordó que el narcotráfico está estrechamente vinculado a otros delitos graves como lavado de activos, tráfico ilegal de armas, trata de personas, delitos ambientales y contrabando. Esta articulación criminal compleja demanda respuestas coordinadas e integrales desde diversas áreas del Estado.

Para enfrentar esta problemática multifacética, Bolivia propuso cinco pilares fundamentales: cooperación internacional combinada con fortalecimiento institucional; control responsable y monitoreo permanente sobre los cultivos legales e ilegales de hoja de coca; planificación estratégica apoyada en tecnología avanzada para mejorar la eficiencia operativa; prevención y tratamiento enfocados desde una perspectiva sanitaria priorizando sectores vulnerables como jóvenes y mujeres; así como un combate decidido contra las finanzas del narcotráfico para debilitar las redes criminales desde su base económica.

Oviedo insistió en que las políticas internacionales deben estar guiadas por información científica actualizada y deben respetar las particularidades culturales propias del continente americano. Enfatizó que aunque la ciencia debe informar las decisiones políticas, estas no deben ser sustituidas por narrativas simplificadas o prejuiciosas.

En línea con fortalecer sus capacidades frente a estructuras criminales consideradas sofisticadas, Bolivia ha asumido actualmente la presidencia pro tempore del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior (Clasi). Este rol le permite promover una mayor coordinación regional e internacional mediante investigaciones conjuntas y operaciones coordinadas contra organizaciones transnacionales dedicadas al crimen organizado.

La sesión también tuvo como objetivo analizar un reporte reciente emitido por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), que alertó sobre un aumento significativo del 34% en la producción mundial de cocaína durante 2023, superando las 3.700 toneladas anuales. Este crecimiento fue atribuido principalmente a Colombia debido a un aumento simultáneo tanto en cultivos como en capacidad industrial para procesar clorhidrato de cocaína.

En cuanto a Bolivia, datos oficiales proporcionados por el Monitoreo Nacional e Internacional realizado por la Oficina contra las Drogas y el Delito (Unodc) indican que los cultivos ilícitos alcanzaron 34.000 hectáreas durante 2024, lo cual representa un incremento del 10% respecto al año anterior cuando se contabilizaron cerca de 31.000 hectáreas. Según estimaciones preliminares presentadas por autoridades nacionales, esta cifra podría seguir aumentando durante 2025 hasta alcanzar aproximadamente 40.000 hectáreas.

Este panorama revela tanto los retos internos como externos que enfrenta Bolivia dentro del contexto global antidrogas. La estrategia planteada busca equilibrar medidas preventivas con acciones operativas contundentes basadas en cooperación internacional e innovación tecnológica para mitigar eficazmente los impactos sociales, económicos y ambientales derivados del narcotráfico y sus nuevas modalidades emergentes.

En suma, Bolivia reafirma su compromiso ante la comunidad internacional para contribuir activamente a una lucha antidrogas integral que reconozca las complejidades contemporáneas del fenómeno y promueva soluciones adaptadas a sus propias realidades culturales y sociales sin perder foco en los desafíos globales más apremiantes

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