La ciudad fronteriza de Bermejo enfrenta una profunda crisis en el suministro de agua potable que ha impactado severamente tanto la vida cotidiana de sus habitantes como la actividad económica local. Las intensas lluvias registradas en los últimos días provocaron interrupciones prolongadas en el servicio, dejando a varios barrios sin acceso al recurso hídrico por hasta seis días consecutivos. En otras zonas, los cortes oscilaron entre cuatro y cinco jornadas, generando una situación crítica que aún no se ha logrado revertir en su totalidad.
El desabastecimiento afectó a aproximadamente la mitad de la población, según informó la Empresa Municipal de Agua y Alcantarillado Bermejo (Emaab), que trabaja intensamente para normalizar el sistema. Sin embargo, las dificultades persisten especialmente en sectores ubicados en áreas elevadas, donde el acceso al agua sigue siendo limitado debido a las condiciones geográficas y técnicas del sistema de distribución. Esta problemática ha puesto en evidencia las vulnerabilidades estructurales del sistema de aducción desde el río San Telmo, que cada temporada de lluvias enfrenta fallas significativas.
La escasez del agua ha generado un impacto directo y tangible en la dinámica económica local. Comercios, restaurantes y servicios gastronómicos se han visto seriamente afectados, ya que el agua es un insumo fundamental para mantener operaciones básicas como la higiene, limpieza y preparación de alimentos. La paralización o reducción considerable de estas actividades repercute negativamente en la economía del municipio, que depende en gran medida del comercio fronterizo y servicios vinculados a la gastronomía. Además, los hogares sufren las consecuencias al verse imposibilitados para realizar tareas domésticas esenciales.
Ante esta emergencia, se observaron largas filas de vecinos esperando cisternas para abastecerse y cubrir sus necesidades básicas. La demanda por agua potable superó ampliamente la capacidad inmediata del municipio para responder a la crisis, evidenciando una infraestructura insuficiente para enfrentar eventos climáticos extremos o condiciones adversas recurrentes.
El problema trasciende lo operativo y se ha convertido también en un foco de conflicto político dentro del municipio. La gestión local está siendo cuestionada duramente por distintos sectores sociales y políticos que acusan al alcalde Irineo Flores de descuidar sus funciones administrativas mientras participa activamente en la campaña electoral de su esposa, Norma Gutiérrez, candidata a sucederlo en el cargo municipal. Esta situación ha generado un ambiente tenso donde las responsabilidades sobre el mantenimiento y mejora del sistema hídrico son objeto de debate público.
Adicionalmente, las críticas alcanzan a las autoridades departamentales encargadas del proyecto de aducción desde el río San Telmo. Este sistema es señalado por los ciudadanos como insuficiente y vulnerable frente a cada temporada de lluvias intensas, lo que pone en riesgo permanente el abastecimiento básico para Bermejo. La falta de fiscalización efectiva por parte de los asambleístas departamentales que representan a esta región agrava aún más esta problemática recurrente.
En medio del escenario adverso, figuras políticas como Tito Gareca, candidato a la alcaldía local, han aprovechado la crisis para acercarse directamente a los barrios más afectados mediante recorridos con camiones cisterna distribuyendo agua entre las familias necesitadas. Esta acción generó diversas reacciones: algunos residentes valoraron el apoyo inmediato frente a la emergencia mientras otros interpretaron esta intervención como una maniobra electoral oportunista.
Desde Emaab explicaron que durante el fin de semana se llevaron adelante trabajos intensivos orientados a restablecer el suministro desde su principal fuente: el río San Telmo. No obstante, una dificultad clave radica en la rejilla principal de captación ubicada precisamente dentro del cauce fluvial. Debido al aumento del caudal provocado por las lluvias recientes, acceder físicamente hasta ese punto para realizar tareas como limpieza resulta peligroso para el personal técnico involucrado.
La gerente Patricia Pastrana confirmó que hasta este lunes solo se logró garantizar agua potable para alrededor del 50% de la población total; las limitaciones son más acentuadas especialmente en barrios situados sobre zonas altas donde la presión hidráulica es menor o inexistente debido al estado actual del sistema.
Para mitigar los efectos inmediatos durante esta crisis sanitaria y social, Emaab priorizó abastecer mercados y centros médicos con cisternas desde el pasado sábado; este lunes se amplió progresivamente esta distribución hacia algunos sectores residenciales mientras continúan los esfuerzos técnicos encaminados hacia una normalización gradual pero sostenida del suministro generalizado.
Esta situación pone sobre relieve no solo la fragilidad técnica e institucional vinculada al abastecimiento hídrico sino también su importancia estratégica para asegurar condiciones mínimas dignas tanto para los ciudadanos como para sostener actividades económicas esenciales en una ciudad cuya vida depende directamente del acceso constante al agua potable. La crisis actual invita a reflexionar sobre la necesidad urgente de fortalecer infraestructuras críticas y mejorar mecanismos administrativos capaces de prevenir futuros colapsos ante fenómenos climáticos adversos recurrentes

