El precio del kilo de pollo continúa experimentando un incremento sostenido en los mercados ubicados en el eje central del país, afectando directamente la economía de los consumidores que dependen de este alimento básico. Comerciantes locales han reportado que desde la semana pasada se ha registrado una escalada constante en los costos, ubicándose actualmente entre los 16 y 18 bolivianos por kilo, cifra que representa un aumento significativo en comparación con semanas anteriores.
Este incremento no solo responde a factores de oferta y demanda, sino que está estrechamente vinculado a los costos asociados a la producción y transporte del pollo. Los gastos necesarios para mantener la cadena productiva se han elevado, lo que repercute directamente en el precio final que deben pagar los compradores. Esta situación refleja una problemática común en productos de primera necesidad, donde las variables logísticas y de insumos impactan rápidamente en el mercado minorista.
En Santa Cruz, uno de los centros urbanos más importantes del país, el mercado Abasto ubicado en la zona sur es un claro ejemplo de esta tendencia alcista. Allí, el precio del pollo varía según el tipo o procedencia del producto; por ejemplo, el pollo de Mairana se oferta a 17,50 bolivianos por kilo, mientras que otro tipo conocido como Sofía ronda los 16,50 bolivianos. La comerciante entrevistada indicó que desde el viernes pasado estos precios se mantienen elevados debido a una oferta limitada; la escasez se atribuye a una baja en la crianza de pollos, lo cual reduce la disponibilidad para la venta y presiona al alza los valores.
Esta situación representa un cambio abrupto si se compara con los precios registrados apenas una semana atrás. En ese entonces, el costo del kilo de pollo era aproximadamente 15 bolivianos, lo que denota un aumento considerable en pocos días. Para los consumidores habituales del mercado Abasto y zonas aledañas, esta subida implica una mayor carga económica para adquirir un alimento esencial dentro de su dieta diaria.
Por otro lado, en La Paz también se evidencia una tendencia similar. En la zona conocida como Garita de Lima, específicamente en la calle Tarapacá donde se comercializa pollo tanto al por mayor como al detalle, las fluctuaciones recientes han llevado a precios más altos respecto a semanas anteriores. El kilo vendido al por mayor alcanza aproximadamente los 16,80 bolivianos y al detalle puede llegar hasta 17,50 bolivianos.
El incremento acelerado es especialmente notable si se observa la evolución diaria del precio durante los últimos días. El jueves pasado el kilo costaba cerca de 13,80 bolivianos; para el viernes ya había subido a 14,80; el sábado alcanzó 15,80 y continuó incrementándose durante domingo y lunes consecutivamente. Este patrón ascendente demuestra cómo factores internos del mercado están generando presiones inflacionarias específicas sobre este producto básico.
Estos aumentos tienen implicaciones directas para las familias que dependen del pollo como fuente principal de proteína animal. El acceso a alimentos nutritivos puede verse comprometido cuando los precios suben rápidamente sin un ajuste paralelo en los ingresos familiares. Además, estos movimientos reflejan dinámicas complejas dentro del sector avícola donde aspectos como la producción limitada o dificultades logísticas impactan no solo a productores sino también a vendedores y consumidores finales.
En resumen, el panorama actual muestra una clara tendencia al alza en el precio del kilo de pollo dentro de las principales ciudades del eje central. Esta situación responde tanto a costos crecientes en producción y transporte como a limitaciones en la oferta disponible. Para la población urbana que frecuenta mercados como Abasto o zonas comerciales como Garita de Lima, esta realidad implica un reto económico adicional para mantener su alimentación habitual con productos esenciales cuyo costo comienza a ser menos accesible

