El reciente accidente ocurrido en el aeropuerto de El Alto, que involucró un avión militar cargado con una gran cantidad de billetes, ha generado una serie de medidas y reacciones por parte de las autoridades económicas del país. El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, ofreció detalles sobre el incidente y las implicaciones que ha tenido para el manejo del efectivo en circulación.
Según explicó el ministro, el avión siniestrado transportaba más de 17 millones de piezas de billetes, lo que representa un valor aproximado superior a los 50 millones de bolivianos. Este volumen considerable de dinero estaba compuesto por billetes de denominaciones Bs 10, 20 y 50, pertenecientes a la serie B, que había sido emitida como parte de un proceso planificado para actualizar la circulación monetaria nacional. Sin embargo, Espinoza señaló que durante el accidente se produjo la sustracción estimada del 30% de esas piezas, lo que desencadenó una situación compleja en términos de seguridad y control del dinero.
La relevancia del monto involucrado fue matizada por el propio ministro al indicar que, a pesar del volumen sustraído, la cantidad total representa una proporción pequeña en relación al efectivo actualmente circulante en el país. Esto sugiere que aunque el incidente tuvo impacto inmediato y local, no se espera que afecte significativamente la estabilidad financiera ni provoque desequilibrios macroeconómicos a nivel nacional.
El episodio vivió momentos críticos la noche posterior al accidente cuando un grupo numeroso intentó aprovecharse del caos para saquear los billetes esparcidos. Para contener esta situación y evitar que el dinero robado ingresara al sistema económico formal, las autoridades tomaron la decisión excepcional de quemar parte del efectivo directamente en el lugar del accidente. Además, se implementó una medida temporal mediante la suspensión de la validez legal de los billetes afectados (Bs 10, 20 y 50 serie B), con el fin de impedir su circulación fraudulenta.
No obstante, esta restricción fue levantada posteriormente y desde entonces la circulación normal de estos billetes fue restablecida en todo el territorio nacional. Para facilitar la identificación y control del dinero sustraído durante el incidente, se habilitó una aplicación oficial por parte del Banco Central que permite verificar la autenticidad y procedencia de los billetes en cuestión. Esta herramienta busca fortalecer las medidas contra posibles fraudes o intentos de lavado derivados del accidente.
En cuanto al origen del cargamento siniestrado, Espinoza recordó que corresponde a un proceso licitatorio establecido a comienzos del año anterior durante la administración gubernamental encabezada por Luis Arce. Dicho proceso contemplaba la entrega gradual en 14 envíos programados para su distribución durante varios meses. De estos envíos, nueve ya se habían completado en 2025 mientras que los cinco restantes estaban pendientes para finales del mismo año e inicios del siguiente.
La logística detrás del transporte incluyó inicialmente un traslado internacional hacia Viru Viru antes de realizar un cambio hacia un avión militar para completar su entrega final en La Paz bajo custodia directa del Banco Central. Este procedimiento refleja los protocolos establecidos para asegurar la integridad y seguridad del efectivo durante su distribución oficial.
En suma, este accidente no solo pone en evidencia los riesgos asociados al transporte físico de grandes sumas monetarias sino también las respuestas rápidas y coordinadas necesarias para evitar repercusiones mayores en el sistema financiero nacional. Las acciones adoptadas por las autoridades buscan preservar la confianza pública en la moneda nacional y mantener bajo control cualquier intento ilícito relacionado con esta contingencia excepcional

