Nacional Potosí regresó al país con una mezcla de sentimientos luego de quedar eliminado de la competencia internacional a manos de Botafogo, uno de los clubes más emblemáticos del fútbol brasileño. La serie se caracterizó por un enfrentamiento parejo en el que el equipo potosino mostró un nivel competitivo, aunque ciertos detalles y la falta de contundencia terminaron decantando la llave en favor del rival.
El cuerpo técnico y los jugadores vivieron esta experiencia con una profunda sensación de que pudieron haber avanzado más. El entrenador Leo Egüez, en diálogo con medios nacionales, expresó su frustración por la eliminación, pero también destacó aspectos positivos del desempeño del equipo. Subrayó la importancia del segundo tiempo en el partido de local, donde el equipo mostró una actitud combativa y un funcionamiento equilibrado que permitió jugar de igual a igual contra un adversario con mayor trayectoria internacional. Sin embargo, reconoció que la falta de efectividad para convertir las oportunidades generadas fue un factor clave para no lograr la clasificación.
La derrota evidencia la importancia que tiene ser certero en momentos decisivos cuando se compite a nivel internacional. En este tipo de eliminatorias, donde el margen para errores es mínimo y cada gol puede definir el destino, Nacional Potosí careció de esa precisión necesaria para inclinar la balanza a su favor. Esto dejó una enseñanza clara para el cuerpo técnico y los jugadores sobre la necesidad de mejorar la puntería y aprovechar las chances en partidos futuros.
A pesar del golpe anímico que supone quedar fuera en esta instancia, el entrenador Leo Egüez reafirmó que los objetivos del club siguen intactos y que esta experiencia representa un aprendizaje valioso para el plantel. El proyecto deportivo mantiene ambiciones altas y pretende consolidarse como protagonista tanto en competencias locales como internacionales. El estratega hizo hincapié en que aún hay mucho por ofrecer como equipo y manifestó su deseo firme de pelear por los primeros lugares en la División Profesional durante la próxima temporada.
Por otro lado, el presidente del club, Wilfredo Condori, destacó el compromiso y entrega total mostrada por los jugadores durante su estadía en Brasil. Reconoció que enfrentarse a un equipo grande como Botafogo, reciente campeón continental hace apenas dos años, es un desafío mayúsculo que puede generar presión adicional sobre futbolistas menos acostumbrados a este nivel competitivo o a jugar fuera de casa. Este contexto pudo influir en algunos aspectos del rendimiento potosino, pero subrayó que esas situaciones forman parte del crecimiento necesario para superar ese tipo de obstáculos.
Condori evitó entrar en detalles sobre cuestiones tácticas o decisiones específicas durante los partidos, aunque dejó entrever cierto grado de insatisfacción con algunos aspectos del desarrollo futbolístico. Sin embargo, enfatizó que ahora el foco debe estar puesto en el calendario local y en reforzar al equipo para afrontar con mayor preparación los próximos desafíos nacionales e internacionales.
En definitiva, Nacional Potosí vuelve con heridas anímicas pero también con lecciones aprendidas tras medirse ante un rival histórico y exigente. La experiencia acumulada servirá como impulso para fortalecer al plantel y buscar nuevamente la clasificación a torneos internacionales. La ilusión continúa viva dentro del club potosino, que aspira a consolidar su crecimiento deportivo e instalarse entre los protagonistas destacados del fútbol profesional boliviano en las temporadas venideras

