El reciente enfrentamiento futbolístico entre Blooming y Oriente Petrolero, dos de los equipos más emblemáticos de la ciudad cruceña, celebrado en el estadio Tahuichi en el marco de los octavos de final (partido de ida) del Torneo Amistoso de Verano 2026, no solo dejó un resultado deportivo sino también una serie de consecuencias disciplinarias que trascendieron el terreno de juego. La Federación Boliviana de Fútbol, a través de su Tribunal de Disciplina, emitió una resolución que impone sanciones tanto deportivas como económicas a jugadores, cuerpo técnico y a las instituciones involucradas, evidenciando la gravedad de los incidentes ocurridos durante el encuentro.

En primer lugar, el Tribunal sancionó con severidad a dos jugadores que protagonizaron conductas violentas dentro del campo. Gilbert Álvarez, delantero de Oriente Petrolero, fue suspendido por tres partidos debido a una agresión física que incluyó patadas y puñetes sobre un adversario en los minutos finales del encuentro. Esta suspensión se acompaña con una multa económica que asciende a 350 bolivianos. De manera similar, Mauricio Cabral, futbolista de Blooming, recibió la misma sanción por conducta violenta en el partido. Ambos castigos se fundamentan en el artículo 52 del Código Disciplinario de la Federación Boliviana de Fútbol, que establece suspensiones que pueden variar entre dos y seis partidos para casos relacionados con actos violentos dentro del campo.

No solo los jugadores fueron objeto de medidas disciplinarias. El director técnico del equipo Blooming, Mauricio Soria, fue suspendido por dos encuentros debido a su comportamiento inapropiado hacia el cuerpo arbitral. Según el informe oficial del árbitro principal, Soria ingresó al terreno de juego tanto al término del primer tiempo como al finalizar el partido para confrontar verbalmente a los jueces con lenguaje ofensivo y actitudes incorrectas. Además de la suspensión deportiva, se le impuso una multa económica similar a la aplicada a los jugadores sancionados.

A nivel institucional, ambos clubes también recibieron multas económicas significativas relacionadas con incidentes protagonizados por sus hinchadas durante el clásico cruceño. Oriente Petrolero fue multado con 3.500 bolivianos por no cumplir con la obligación reglamentaria de presentar a un jugador en la conferencia de prensa posterior al partido. Más grave aún fue la sanción adicional impuesta bajo el principio de responsabilidad objetiva: debido al uso indebido de pirotecnia y al lanzamiento reiterado de objetos hacia los árbitros por parte de sus seguidores durante el encuentro, se le aplicó una multa equivalente a cuatro salarios mínimos nacionales vigentes.

Por su parte, Blooming recibió una multa equivalente a dos salarios mínimos nacionales vigentes tras confirmarse el uso excesivo e irresponsable del humo azul por parte de su barra organizada durante el partido. Este acto provocó incluso la evacuación urgente de un espectador debido a intoxicación causada por la inhalación del humo generado.

Los informes oficiales detallan que durante varios minutos del partido, la barra local utilizó humo verde como parte del espectáculo o protesta dentro del estadio. Sin embargo, esta situación escaló cuando la hinchada visitante activó humo azul alrededor del minuto 75 del encuentro. La consecuencia inmediata fue la afectación directa sobre un espectador que requirió atención médica y evacuación por intoxicación respiratoria. Además, se registraron episodios preocupantes donde simpatizantes locales lanzaron objetos contundentes como encendedores, pilas y monedas hacia los árbitros tanto al finalizar el primer tiempo como después del pitazo final.

Ante estos hechos y dado que Oriente Petrolero ejercía como club anfitrión durante este clásico cruceño disputado en su estadio habitual, el Tribunal aplicó estrictamente el principio jurídico conocido como responsabilidad objetiva. Esto implica que es obligación directa del club garantizar las condiciones necesarias para la seguridad integral dentro y fuera del recinto deportivo durante todo evento oficial o amistoso reconocido por las autoridades futbolísticas nacionales.

En conclusión, este clásico entre Blooming y Oriente Petrolero dejó no solo emociones deportivas sino también una serie importante de sanciones disciplinarias que reflejan la preocupación institucional frente a conductas violentas dentro y fuera del campo. Las medidas aplicadas buscan enviar un mensaje contundente para evitar futuros incidentes similares que pongan en riesgo no solo la integridad física y emocional de jugadores y árbitros sino también la seguridad general del público asistente y la imagen misma del fútbol boliviano ante sus seguidores. Sin duda alguna, estas resoluciones tienen implicaciones directas para ambos clubes ya que deberán afrontar suspensiones claves en sus plantillas así como multas económicas considerables mientras trabajan en mejorar las condiciones organizativas y preventivas para próximas competencias oficiales o amistosas futuras

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