El cuerpo técnico de la selección boliviana de fútbol se encuentra en una etapa crucial de planificación y organización, con la vista puesta en el repechaje mundialista que se disputará próximamente en Monterrey, México. En las últimas horas, el equipo de trabajo ha intensificado sus reuniones en Santa Cruz, una ciudad que se ha convertido en el epicentro donde se afinan los detalles logísticos y deportivos previos a esta trascendental cita.
Este proceso de preparación es fundamental para garantizar que la selección llegue en las mejores condiciones posibles a un compromiso que podría definir su participación en la próxima Copa del Mundo. El preparador físico del equipo nacional, Maximiliano Alonso, ha señalado que aún no están definidas las fechas exactas para el inicio de los entrenamientos ni para la llegada de los jugadores a la concentración. Esta indefinición refleja la complejidad que implica coordinar todos los aspectos relacionados con un evento deportivo de esta magnitud, donde cada detalle puede afectar el rendimiento final del equipo.
Durante estas jornadas de trabajo en Santa Cruz, el cuerpo técnico ha sostenido varias sesiones cuyo objetivo principal es diseñar una estrategia integral. Esto incluye no solo la parte física y técnica, sino también la logística que implica trasladar al plantel y al cuerpo auxiliar hacia México. La planificación de la carga física y la estructura de los entrenamientos es clave para asegurar una preparación óptima y evitar lesiones o fatigas innecesarias antes del enfrentamiento decisivo.
Originalmente, el plan contemplaba que la lista oficial de convocados —que se estima rondará los 29 futbolistas— fuera dada a conocer durante los primeros días de marzo. Asimismo, estaba previsto que la concentración comenzara el 8 del mismo mes en Santa Cruz, con un viaje programado hacia Monterrey para el 15 de marzo. Sin embargo, esta hoja de ruta se vio alterada tras el anuncio oficial por parte de la Federación Boliviana de Fútbol sobre un partido amistoso adicional.
El encuentro preparatorio contra Trinidad y Tobago está programado para el 15 de marzo y se disputará en el estadio Ramón Aguilera Costas, conocido popularmente como Tahuichi. Este partido representa una oportunidad valiosa para afinar detalles tácticos y evaluar a los jugadores en condiciones competitivas antes del repechaje. No obstante, su inclusión obliga a reordenar todo el cronograma inicial, generando incertidumbre respecto al momento exacto en que la delegación partirá rumbo a México.
Una cuestión aún por resolver es si el equipo viajará inmediatamente después del amistoso o si realizará su desplazamiento al día siguiente. Esta decisión tiene implicaciones directas sobre los tiempos de descanso y adaptación que tendrán los jugadores antes del crucial compromiso contra Surinam. En este sentido, las deliberaciones internas buscan encontrar un equilibrio entre mantener la intensidad necesaria durante la preparación y asegurar una óptima recuperación para enfrentar con éxito los desafíos venideros.
En Monterrey, el plan contempla dividir la preparación en dos etapas desarrolladas en diferentes escenarios deportivos. Esta estrategia responde a la necesidad de facilitar una mejor adaptación climática y ambiental para los futbolistas bolivianos. La prueba más importante llegará el 26 de marzo cuando Bolivia enfrente a Surinam en un encuentro decisivo por avanzar hacia la siguiente fase del repechaje.
De lograr superar esta instancia inicial, Bolivia tendría un segundo partido trascendental programado para el 31 de marzo frente a Irak. Este juego definirá qué selección obtiene un boleto directo a la Copa del Mundo, lo que eleva aún más la importancia del proceso preparatorio que actualmente atraviesa La Verde.
En resumen, mientras las fechas definitivas permanecen bajo análisis y discusión dentro del cuerpo técnico nacional, lo cierto es que Bolivia está inmersa en una etapa intensa donde cada decisión puede marcar diferencias significativas. La organización meticulosa y el enfoque estratégico son factores determinantes para afrontar con éxito este desafío internacional que involucra no solo al plantel sino también a toda la afición boliviana que espera ver a su selección nuevamente entre los grandes escenarios mundiales

