El Movimiento al Socialismo (MAS–IPSP) atraviesa una notable disminución en su número de afiliados, un fenómeno que pone en evidencia la creciente desinstitucionalización y las tensiones internas que afectan a esta organización política. De acuerdo con datos oficiales del Órgano Electoral, hasta el 22 de octubre el MAS perdió 93.682 militantes, lo que representa una reducción del 8,3% en su base de afiliados, que pasó de 1.134.260 a 1.040.578 miembros.
A pesar de mantener la mayor estructura orgánica entre las fuerzas políticas nacionales, el MAS es la agrupación que ha experimentado la mayor pérdida de militantes en comparación con otras once fuerzas políticas con presencia a nivel nacional. Paralelamente, su representación en el Legislativo se ha reducido considerablemente, contando actualmente con apenas cuatro diputados.
Analistas políticos interpretan esta situación como un reflejo del debilitamiento institucional del partido. Se señala que muchos de los militantes que abandonan la organización habrían ingresado inicialmente por motivos pragmáticos, como la obtención de cargos en la administración pública, y no por un compromiso ideológico profundo. Este fenómeno se traduce en una fuga masiva de afiliados que buscan reubicarse dentro del aparato estatal, evidenciando un oportunismo político más que una adhesión a un proyecto político claro.
Además, se destaca que el MAS enfrenta un marcado caudillismo interno, lo que ha obstaculizado la aparición de liderazgos alternativos y la renovación ordenada de su militancia. Esta concentración de poder en figuras específicas ha contribuido a la crisis institucional que atraviesa el partido.
Por otro lado, se menciona que una facción interna del MAS, conocida como “larista” y vinculada al actual gobierno, podría aprovechar esta coyuntura para consolidar una nueva estructura política. De lograrse, esta nueva agrupación podría atraer a una parte significativa de la base electoral del MAS, especialmente de cara a las próximas elecciones de gobiernos autónomos.
El fenómeno de la pérdida de militantes no es exclusivo del MAS. Otros partidos históricos como ADN, MNR, Unidad Nacional (UN), Movimiento Tercer Sistema (MTS) y Demócratas también han sufrido descensos significativos en sus afiliaciones, lo que refleja una fragilidad generalizada en el sistema de partidos. Por ejemplo, ADN ha perdido más de la mitad de sus militantes, mientras que UN y MTS han visto reducciones del 15%. Otras fuerzas como el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), Demócratas, Partido Demócrata Cristiano (PDC), Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y Unidad Cívica Solidaridad (UCS) también presentan caídas importantes en su base de afiliados.
Incluso las nuevas agrupaciones políticas enfrentan obstáculos similares para consolidar y mantener el compromiso de sus militantes. Súmate, Morena y Nueva Generación Patriótica han registrado pérdidas del 4%, 6% y 6% respectivamente, lo que indica que la fidelidad partidaria sigue siendo un desafío tanto para partidos tradicionales como emergentes.
En síntesis, la disminución generalizada de militantes en diversas fuerzas políticas refleja la dificultad para institucionalizar estructuras sólidas y fomentar una militancia ideológicamente comprometida, situación que impacta en la estabilidad y el futuro del sistema político en el país

