En un trágico suceso que conmocionó a la comunidad del barrio Japón, en la zona de Pacata Alta, un joven de 30 años perdió la vida tras ser víctima de un violento ataque con arma de fuego perpetrado por un vecino que había sido contratado para realizar trabajos de albañilería durante horas nocturnas. El incidente ocurrió alrededor de las 23:45 horas del miércoles 25 de febrero y dejó además a dos mujeres maniatadas, una de ellas herida, en el interior del domicilio donde se desató el hecho.

El agresor, identificado como Luis Eduardo Yapura Coca, de 45 años, era conocido por la víctima y su familia debido a que residían en la misma zona y se le permitió trabajar en la vivienda durante la noche bajo un vínculo de confianza. Sin embargo, esta confianza fue traicionada cuando el albañil planeó un robo bajo el pretexto de atravesar dificultades financieras. La intención inicial del sujeto se tornó rápidamente en una situación letal cuando sorprendió a sus vecinos.

Al ingresar al inmueble, Yapura Coca procedió a maniatar con cadenas y candados a una mujer de 57 años, madre del joven fallecido. Durante este proceso, la mujer recibió un disparo en el tórax que aunque grave no resultó mortal. Los gritos desesperados generaron la reacción inmediata del joven hijo de la víctima, quien al percatarse del asalto intentó intervenir para detener al agresor. Este forcejeo terminó con el hombre recibiendo dos disparos: uno en el tórax y otro en la parte superior del cráneo, específicamente en la corona, heridas que provocaron su muerte inmediata.

Tras cometer el homicidio, el agresor continuó con su accionar violento al dirigirse hacia otra joven de 19 años —hija también de la mujer atacada— a quien también ató con cadenas, extendiendo así el estado de cautiverio dentro del hogar. La situación fue denunciada rápidamente ante las autoridades locales quienes acudieron al lugar alertados por los vecinos.

La intervención policial fue rápida y estratégica; al llegar solicitaron refuerzos antes de ingresar al domicilio donde encontraron al agresor aún presente. En su poder se incautaron diversos elementos que evidencian la planificación del delito: una mochila que contenía una caja con 46 cartuchos, un arma calibre 22, pasamontañas para ocultar su identidad durante el robo, manillas plásticas y candados utilizados para restringir la libertad de las víctimas y gases lacrimógenos que podrían haber empleado para controlar o intimidar a los moradores.

Durante el levantamiento de evidencias en la escena del crimen se hallaron cuatro cartuchos percutidos que coinciden con las heridas recibidas tanto por el joven fallecido como por su madre. Este dato es crucial para reconstruir con precisión los hechos y confirmar el uso del arma para consumar tanto el homicidio como las lesiones provocadas.

La detención inmediata y puesta a disposición del Ministerio Público busca acelerar las investigaciones judiciales y garantizar que se haga justicia frente a este acto violento que no solo terminó con una vida joven sino que también dejó secuelas físicas y emocionales profundas en dos mujeres víctimas directas del ataque.

Este caso pone en evidencia los riesgos que pueden surgir incluso dentro del entorno comunitario cuando se pierde la confianza entre vecinos y personas cercanas. Asimismo refleja la importancia de establecer protocolos más rigurosos para contratar servicios dentro del hogar y reforzar medidas preventivas ante posibles situaciones delictivas. La población local permanece consternada ante este episodio y demanda respuestas contundentes para evitar futuras tragedias similares

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