Juan Manuel Arias es un ejemplo vivo de perseverancia y pasión por el deporte, especialmente en una disciplina tan exigente como el triatlón. A sus 64 años, este atleta boliviano no solo compite a nivel nacional, sino que también ha llevado su talento y dedicación a escenarios internacionales en países como Brasil, Argentina y Estados Unidos. Tras haber residido durante ocho años en Brasil, recientemente ha regresado a su país natal para continuar con su carrera deportiva y afrontar nuevos retos que reflejan su espíritu incansable.
Su vínculo con el triatlón surgió de manera inesperada y muy cercana, pues fue gracias a su hija María René que comenzó a interesarse por esta compleja prueba. En 2015, al enterarse de que ella participaría en el Ironman de Miami, un evento conocido por su exigencia física y mental, Arias experimentó preocupación debido a la naturaleza del deporte y las condiciones geográficas de Bolivia, un país sin mar donde la natación en aguas abiertas no es habitual. Sin embargo, decidió acompañar a su hija al evento y fue allí donde su perspectiva cambió radicalmente.
Durante la competencia, mientras apoyaba a los atletas junto a familiares y amigos, comprendió que el triatlón trasciende lo meramente deportivo para convertirse en una experiencia integradora que involucra a toda la familia. Además, algo que lo impactó profundamente fue observar cómo personas mayores de 60 y 70 años participaban activamente e incluso atletas con discapacidades físicas completaban las pruebas usando prótesis. Esta imagen le transmitió un mensaje claro: si ellos podían lograrlo, él también estaba capacitado para intentarlo.
A pesar de no tener experiencia previa en natación y encontrarse ya en sus cincuenta años, Arias decidió dar ese paso fundamental. A los 52 años comenzó desde cero a aprender a nadar, enfrentando no solo las dificultades técnicas sino también el miedo natural que implica iniciar una nueva disciplina tan exigente. Su objetivo se centró en completar el Ironman 70.3 de Miami al año siguiente, lo cual implicó un compromiso riguroso con el entrenamiento constante y la superación personal.
Su proceso de aprendizaje fue notable: en un año pasó de no saber nadar a cruzar la meta en una prueba internacional que implica nadar 1.9 kilómetros, pedalear 90 kilómetros y correr 21 kilómetros consecutivamente. Este logro marcó un antes y un después en su vida deportiva y personal.
Actualmente, Arias mantiene una rutina estricta de entrenamiento bajo la supervisión del entrenador Bernardo Tillman. Su preparación incluye sesiones diarias seis veces por semana enfocadas en las tres disciplinas del triatlón: natación, ciclismo y carrera pedestre. El entorno elegido para entrenar refleja tanto la variedad como la calidad necesaria para mantener un alto nivel competitivo: piscinas semiolímpicas ubicadas en clubes deportivos reconocidos para mejorar su técnica acuática; rutas específicas para ciclismo; y espacios urbanos variados para perfeccionar la resistencia en carrera.
Para él, los pilares fundamentales del éxito son la disciplina rigurosa, una planificación cuidadosa de cada sesión de entrenamiento y el respeto absoluto por las necesidades del cuerpo humano. Reconoce la importancia de una buena alimentación balanceada y del descanso adecuado como complementos indispensables para rendir óptimamente durante las competencias.
Más allá del ámbito deportivo competitivo, Juan Manuel Arias se ha convertido también en una voz motivadora para personas mayores de 50 años que puedan sentirse limitadas por prejuicios o falta de confianza sobre sus capacidades físicas. Su mensaje central es claro: la edad no es impedimento para iniciar o continuar practicando actividad física regular. Enfatiza los riesgos del sedentarismo moderno exacerbado por el uso excesivo de dispositivos electrónicos y hábitos pasivos como estar sentado frente al televisor o celular durante largos periodos.
Para él, actividades simples como caminar o montar bicicleta al aire libre tienen beneficios significativos tanto para el cuerpo como para la mente; promueve enfáticamente que levantarse del sofá para hacer ejercicio equivale a ganar calidad de vida y salud integral.
En cuanto a sus planes deportivos inmediatos, Arias se prepara intensamente para participar nuevamente en el Ironcamba 70.3. Esta competencia representa uno de los desafíos más importantes dentro del calendario local e internacional debido a su combinación continua de natación (2 kilómetros), ciclismo (90 kilómetros) y carrera pedestre (21 kilómetros). Se estima que completar esta prueba toma alrededor de seis horas e implica una exigencia física considerable incluso para atletas profesionales. Para Juan Manuel será nada menos que su decimoquinta participación en esta distancia específica.
Además del Ironcamba, mantiene vivo otro objetivo personal muy especial: correr su tercer maratón acompañado por su hija María René. Esta meta refleja no solo un vínculo familiar fuerte sino también cómo el deporte ha servido como puente entre generaciones dentro de su familia.
En definitiva, Juan Manuel Arias representa mucho más que un atleta dedicado; encarna cómo la determinación combinada con una adecuada planificación puede transformar vidas sin importar edad ni circunstancias iniciales. Para él el triatlón se ha convertido no solo en una serie de competencias sino en un estilo de vida lleno de satisfacciones profundas que van más allá del mero logro físico.
Su historia inspira a quienes creen que ciertos límites son infranqueables e invita a todos a descubrir los beneficios integrales del deporte como fuente inagotable de alegría y bienestar personal

