Sebastián Marset, un ciudadano uruguayo, se ha convertido en uno de los narcotraficantes más buscados a nivel internacional, ubicándose en el tercer lugar dentro de la lista que maneja la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Esta posición en el ranking refleja la gravedad y el alcance de sus actividades ilícitas, motivo por el cual las autoridades estadounidenses han ofrecido una recompensa de dos millones de dólares por información que conduzca a su captura. La inclusión de Marset en esta lista oficial confirma su relevancia dentro del panorama global del narcotráfico y subraya la prioridad que representa para las fuerzas del orden internacionales.
La DEA ha publicado esta información en su página oficial, donde además se encuentran otros criminales destacados provenientes principalmente de México y Honduras, países con altos índices de violencia y tráfico ilegal. La presencia de Marset entre estos nombres pone en evidencia la fuerte interconexión entre grupos criminales transnacionales que operan desde Sudamérica hacia otras regiones. Según los datos recopilados por las autoridades, Marset lidera una red internacional dedicada al tráfico ilícito de drogas cuya influencia se extiende por varios países del continente sudamericano, lo que complica aún más los esfuerzos para desmantelar su organización.
Además, se ha conocido que Sebastián Marset mantiene vínculos con diversos grupos criminales reconocidos mundialmente por su actividad delictiva. Entre ellos se encuentran el clan Insfrán, originario de Paraguay; el Primer Comando de la Capital (PCC), una peligrosa organización brasileña; y la ‘Ndrangheta, una mafia italiana con amplia presencia en Europa. Estas conexiones demuestran cómo su red no solo opera localmente sino que también establece alianzas estratégicas con estructuras criminales internacionales para fortalecer su negocio ilegal. Tal relación facilita el transporte y distribución de drogas a gran escala, así como operaciones financieras ilícitas como el lavado de dinero.
Si bien la principal acusación contra Marset es su implicación en narcotráfico y lavado de activos, también ha sido vinculado a crímenes violentos que incluyen asesinatos emblemáticos. Uno de los casos más notorios es el homicidio del fiscal antimafia paraguayo Marcelo Pecci, quien luchaba contra las redes criminales en Paraguay. Este hecho resalta la peligrosidad del entorno en el que se mueve Marset y cómo sus actividades están relacionadas no solo con delitos económicos sino también con acciones violentas para proteger sus intereses y eliminar a quienes representan una amenaza para sus operaciones.
El historial judicial muestra que Sebastián Marset ha estado prófugo durante varios años, evadiendo a las autoridades internacionales y nacionales. En 2023 se confirmó su presencia en Santa Cruz, Bolivia, lo que derivó en un operativo policial durante julio para capturarlo. Sin embargo, logró escapar junto a su familia antes de ser detenido. Desde entonces, ha mantenido una actitud desafiante al aparecer ocasionalmente desde la clandestinidad mediante videos donde lanza amenazas directas y se burla abiertamente tanto de las autoridades bolivianas como paraguayas encargadas de su captura. Este comportamiento evidencia no solo su intención de evadir la justicia sino también una estrategia comunicacional para intimidar a sus perseguidores.
Finalmente, tras años de búsqueda intensiva coordinada entre diversas entidades policiales y judiciales, un operativo conjunto realizado en la madrugada del viernes 13 de marzo logró dar un giro decisivo al caso. La intervención tuvo lugar en una residencia ubicada en la zona oeste de Santa Cruz, conocida como Las Palmas. El despliegue incluyó a fiscales especializados, miembros altamente entrenados de la Fuerza Especial Contra el Narcotráfico (Felcn) y agentes tácticos pertenecientes a la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), quienes participaron vestidos con chalecos antibalas y equipamiento especializado dada la peligrosidad esperada durante la captura.
El operativo comenzó cerca de las tres de la madrugada y culminó alrededor de las siete treinta horas cuando fuentes oficiales del Ministerio de Gobierno confirmaron no solo la detención efectiva del uruguayo sino también la aprehensión simultánea al menos cuatro personas más vinculadas a su red criminal. Esta acción representa un avance significativo para los gobiernos involucrados —de Paraguay, Uruguay y Bolivia— al neutralizar temporalmente a uno de los actores clave dentro del narcotráfico regional e internacional. Además, este resultado podría facilitar futuras investigaciones destinadas a desarticular completamente las estructuras criminales asociadas.
La captura tiene gran relevancia para las poblaciones afectadas por el narcotráfico debido al impacto directo que estas organizaciones tienen sobre la seguridad ciudadana y el desarrollo social. La presencia prolongada e impune de figuras como Sebastián Marset contribuye al aumento del crimen organizado, violencia ligada al tráfico ilegal y corrupción institucional. Por ende, este desenlace no solo representa un logro policial sino también una esperanza renovada para mejorar las condiciones sociales en varias naciones sudamericanas comprometidas con combatir este flagelo global desde sus raíces locales hasta sus conexiones internacionales más complejas

