La detención del exministro de Gobierno Eduardo del Castillo ha generado una inmediata reacción en el ámbito político y militar. Juan José Zuñiga, excomandante de las Fuerzas Armadas, manifestó públicamente su satisfacción por la captura del exfuncionario, quien actualmente se encuentra recluido en dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) a la espera de su audiencia cautelar.
Zuñiga expresó que celebra la caída de quien considera un responsable de graves perjuicios para el país, dando la bienvenida a su ingreso en prisión. La aprehensión de Del Castillo tuvo lugar en las primeras horas del día en el aeropuerto internacional de Viru Viru, Santa Cruz, cuando intentaba abordar un vuelo con destino a Chile. Según informes policiales, la exautoridad se negó a que se inspeccionara su equipaje, lo que motivó su detención por presunta obstrucción a la función policial. En el mismo operativo fue arrestado su cuñado, identificado como Abad A. L.
En su declaración, Zuñiga señaló que la historia comienza a ajustar cuentas y denunció la existencia de una élite política corrupta que, a su juicio, endeudó al país, saqueó sus recursos y empobreció a la población. Además, responsabilizó directamente a Del Castillo de promover una política de persecución contra quienes no se sometieron, mediante la fabricación de delitos, la vulneración del debido proceso y la violación de derechos fundamentales.
El excomandante recordó que él mismo fue detenido en junio de 2024, tras un intento de golpe de Estado en el que tanquetas y efectivos militares se desplegaron en la Plaza Murillo. En ese contexto, Del Castillo protagonizó un episodio que quedó registrado en imágenes, en el que golpeó una tanqueta y le ordenó públicamente a Zuñiga que descendiera.
Asimismo, Zuñiga denunció que durante ese periodo se ejercieron torturas, presiones y se manipularon versiones para convertir la justicia en un instrumento político, señalando que las cárceles se llenaron de ciudadanos humildes, entre ellos soldados, policías, dirigentes sociales y trabajadores, quienes fueron víctimas de un proyecto de poder político autoritario.
Finalmente, el exjefe militar afirmó que, además de Del Castillo, otras exautoridades deben responder por el daño causado, mencionando a María Nela Prada, Edmundo Novillo, Johnny Aguilera y Hugo Moldiz, a quienes acusó de fomentar el terror, la venganza política y el odio hacia las Fuerzas Armadas.
Zuñiga concluyó afirmando que la caída de Del Castillo representa un paso más hacia la desarticulación del relato que, según él, se utilizó para perseguir al pueblo

