En las últimas jornadas, el departamento de Santa Cruz experimentó un retorno momentáneo de las filas en las estaciones de servicio, una situación que generó preocupación entre la población y las autoridades. Frente a esta coyuntura, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la empresa estatal encargada del suministro de combustibles, tomó medidas inmediatas para mitigar el impacto y garantizar el abastecimiento adecuado en la región oriental del país.
Con el fin de atender la demanda creciente y evitar mayores inconvenientes para los usuarios, YPFB procedió a importar gasolina desde Argentina. Este movimiento estratégico permitió descargar dos millones de litros en la planta de Palmasola, un punto clave para la distribución en Santa Cruz y sus alrededores. Desde allí, se inició el despacho hacia las diferentes estaciones de servicio, buscando normalizar rápidamente la oferta y reducir las esperas que se habían vuelto comunes en los surtidores.
El gerente de Comercialización de YPFB, Nelson Mendoza, destacó que estas acciones forman parte de un plan integral para cubrir las necesidades actuales del mercado local. Además, señaló que durante esta temporada carnavalera se detectaron ciertas irregularidades en la comercialización de carburantes, lo que complicó aún más la situación y contribuyó a la formación de largas filas.
Por su parte, el Gobierno nacional atribuyó este resurgimiento de las colas principalmente a problemas logísticos internos. Si bien reconocieron que los bloqueos realizados por sectores del transporte tuvieron un papel importante en la desestabilización del suministro, también subrayaron que factores técnicos fueron determinantes. El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, explicó que se produjo una baja temporal en la carga y distribución del combustible, lo cual alteró la cadena habitual y generó un efecto dominó en toda la red de abastecimiento.
Espinoza también mencionó otro elemento relevante: la mejora progresiva en la calidad de la gasolina ofrecida al público. Tras superar episodios previos donde se cuestionaba el estándar del combustible disponible, muchos consumidores regresaron a las gasolineras con mayor confianza. Este fenómeno provocó un aumento súbito en la demanda que no pudo ser atendido con rapidez debido a los otros factores mencionados.
Cabe recordar que a principios del mes hubo manifestaciones significativas por parte del sector transportista, quienes salieron a las calles para exigir compensaciones ante los daños ocasionados por el uso prolongado de gasolina considerada defectuosa. En respuesta a estas demandas y reconociendo públicamente las deficiencias en el suministro anterior, el Ejecutivo implementó un seguro solidario destinado a resarcir a los afectados por esta problemática.
Sin embargo, no todos los actores involucrados quedaron satisfechos con esta solución inicial. Algunos grupos continuaron con bloqueos estratégicos sobre la ruta Cochabamba – Santa Cruz, complicando aún más el tránsito y el flujo normal de combustibles hacia el oriente. No obstante, tras gestiones recientes se ha abierto una ventana para el diálogo entre transportistas y Gobierno; se prevé que hoy tenga lugar una reunión clave destinada a buscar acuerdos definitivos y evitar nuevas interrupciones.
En suma, este episodio pone en evidencia tanto los desafíos logísticos como sociales alrededor del suministro energético en Bolivia. La rápida respuesta estatal mediante importaciones externas refleja una estrategia para mantener estabilidad mientras se solucionan problemas internos. La atención al reclamo sectorial y los esfuerzos por mejorar la calidad del combustible son pasos importantes para restaurar confianza entre usuarios y proveedores. La evolución próxima dependerá significativamente del avance en las negociaciones y del fortalecimiento continuo de toda la cadena productiva y distributiva en beneficio directo de los ciudadanos santacruceños y demás regiones afectadas

