En medio de un paro cívico de 24 horas que afecta a la región de Beni, las tensiones en torno al suministro de combustible han cobrado un protagonismo significativo. La protesta, impulsada por sectores movilizados en la capital regional, Trinidad, ha puesto sobre la mesa preocupaciones sobre la calidad del combustible distribuido. En respuesta a esta situación, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Akly Flores, se pronunció públicamente para aclarar las dudas y desmentir la desinformación que circula en el territorio.
Durante una conferencia de prensa, Akly Flores señaló que en Trinidad se está atravesando por una situación marcada por la desinformación relacionada con el combustible. Aseguró que, aunque han circulado imágenes en redes sociales mostrando variaciones en el color de la gasolina, estas diferencias no comprometen la calidad del producto. Recalcó que el combustible distribuido cumple con todas las normativas y condiciones técnicas exigidas para su consumo seguro y eficiente.
El presidente de YPFB explicó que para disipar cualquier duda se está realizando una visita a la planta de distribución local, con el fin de permitir que los sectores movilizados puedan verificar personalmente las condiciones del producto que se está entregando. Esta medida busca generar confianza y transparencia frente a los reclamos ciudadanos. Además, enfatizó que el conflicto es “muy localizado” en Trinidad y no se observa una afectación similar en otras partes del departamento de Beni.
Por su parte, el presidente del Comité Cívico de Beni, Hugo Aponte, ha manifestado su preocupación desde un ángulo distinto. En una entrevista concedida al programa A Primera Hora de EL DEBER, Aponte exigió la provisión exclusiva de “gasolina especial” para la región beniana, rechazando el suministro actual de “gasolina plus”. Según sus declaraciones, este último tipo de combustible ha provocado daños considerables en los vehículos locales, llegando incluso a ser calificado como causante de una especie de “pandemia” vehicular debido a los frecuentes desperfectos mecánicos atribuidos a su uso.
Este cruce entre autoridades estatales y dirigentes cívicos refleja un conflicto que va más allá del simple suministro de combustible y apunta hacia una problemática más amplia: la confianza ciudadana en los productos distribuidos y la respuesta institucional ante reclamos sociales. La demanda por un tipo específico de gasolina indica también preocupaciones sobre las características técnicas del combustible y su impacto real en los vehículos utilizados en la región.
La protesta cívica y las declaraciones oficiales subrayan un escenario complejo donde convergen factores técnicos, sociales y políticos. La insistencia del presidente de YPFB en mostrar información clara y transparente busca reducir la tensión y evitar mayores conflictos sociales derivados del malestar por el suministro energético. En tanto, el llamado del Comité Cívico pone sobre relieve las necesidades particulares que enfrentan comunidades alejadas o con características específicas que pueden requerir soluciones adaptadas.
En conclusión, este episodio evidencia cómo problemas logísticos y técnicos relacionados con combustibles pueden desencadenar movilizaciones sociales cuando existe una percepción generalizada de riesgo o daño. La respuesta institucional orientada hacia la transparencia y el diálogo resulta fundamental para restablecer la confianza y garantizar la estabilidad social en regiones estratégicas como Beni. La evolución del conflicto dependerá ahora del avance en las negociaciones entre YPFB y los sectores movilizados, así como del seguimiento a las garantías ofrecidas respecto a la calidad del producto distribuido

