La dirigencia del Club Deportivo Jorge Wilstermann ha descartado de manera definitiva cualquier posibilidad de modificar la identidad del equipo, poniendo fin a las especulaciones sobre una posible refundación. El club reafirmó su compromiso con mantener intactos su nombre, escudo, colores e historia, elementos que representan la esencia del tradicional equipo boliviano.
Frente a los rumores que surgieron tras el descenso del equipo a la Asociación de Fútbol de Cochabamba, la directiva aclaró que no existe ningún plan para crear una entidad paralela ni para alquilar plazas con el fin de competir bajo otra denominación. Esta postura busca preservar la continuidad institucional y deportiva del club, rechazando la idea de una renovación que implicaría un cambio radical en su estructura.
En lugar de optar por atajos, el club opta por enfrentar sus desafíos financieros y administrativos de manera directa. El plan contempla asumir las deudas, reorganizar internamente la institución y reconstruirse desde sus cimientos, aunque esto implique un proceso más prolongado y complejo. La intención es superar la crisis sin renunciar a la identidad que ha caracterizado al equipo a lo largo de su historia.
La aclaración llega tras días de incertidumbre y debates entre los seguidores, quienes estaban divididos entre la necesidad de resolver la delicada situación económica y la defensa de los valores tradicionales del club. La crisis financiera, marcada por una deuda considerable y demandas pendientes con exjugadores y cuerpos técnicos, fue un factor determinante en la caída deportiva que culminó con el descenso.
La directiva sostiene que la solución adecuada pasa por enfrentar las obligaciones económicas y estructurales con responsabilidad, dejando claro que el club no está dispuesto a sacrificar su legado ni a cambiar su esencia para superar la coyuntura actual. El objetivo es consolidar un proceso de recuperación que permita retomar la senda del éxito sin perder la identidad que lo distingue

