La selección boliviana de fútbol continúa su preparación en suelo mexicano con la mira puesta en el crucial repechaje que definirá su participación en el próximo Mundial. Tras cuatro días de trabajo intensivo en Monterrey, el equipo dirigido por Óscar Villegas busca consolidar un plantel competitivo y cohesionado que pueda enfrentar con éxito el desafío que se aproxima. Las prácticas se llevan a cabo en La Capilla Soccer Park, un moderno complejo deportivo ubicado a 67 kilómetros del centro de la ciudad, elegido estratégicamente para facilitar la concentración y minimizar distracciones externas.
Una de las novedades más destacadas de esta jornada fue la incorporación al trabajo de campo de Ramiro Vaca, Diego Arroyo y Enzo Monteiro, quienes por primera vez compartieron entrenamientos con el resto del plantel en México. Su llegada representa una inyección de energía y opciones para el cuerpo técnico, que poco a poco va delineando las piezas tácticas y estratégicas para el encuentro decisivo. Este proceso de ensamblaje del equipo se desarrolla en un ambiente marcado por la concentración absoluta y una ilusión palpable entre los jugadores, conscientes de la responsabilidad histórica que significa disputar un boleto mundialista.
El acceso exclusivo a la sesión permitió captar el sentir general del plantel a través de dos figuras emblemáticas. El capitán Luis Haquín expresó con firmeza el compromiso colectivo, enfatizando la importancia que tiene para todo el país lograr la clasificación. Por su parte, el arquero Carlos Lampe compartió su perspectiva personal, destacando que alcanzar la Copa del Mundo sería un sueño realizado, especialmente considerando que se encuentra en la etapa final de su carrera profesional. Estas declaraciones reflejan no solo una motivación individual sino también un espíritu colectivo orientado hacia un objetivo común.
La dinámica del entrenamiento siguió una estructura meticulosa: inicialmente, los preparadores físicos dirigieron una fase de activación para preparar al cuerpo ante las exigencias físicas próximas. Simultáneamente, los porteros trabajaron bajo la supervisión específica de su entrenador, perfeccionando técnicas esenciales para su rol. Posteriormente, bajo las indicaciones del director técnico Óscar Villegas, el grupo abordó aspectos tácticos fundamentales para afrontar con eficacia al rival surinamés. Este enfoque integral busca afinar detalles tanto técnicos como estratégicos que podrían marcar la diferencia en un partido tan trascendental.
El entorno elegido para los entrenamientos está resguardado por un operativo de seguridad riguroso y bien coordinado. A lo largo de dos kilómetros alrededor del complejo se establecieron cuatro puntos de control, diseñados para evitar cualquier tipo de distracción o intento de espionaje por parte del adversario o medios externos. Esta medida refleja la seriedad con la que se toma cada detalle dentro del proceso preparatorio y subraya la importancia estratégica que tiene mantener la concentración y preservar secretos tácticos.
Además del trabajo en cancha programado para las mañanas, el cuerpo técnico ha dispuesto sesiones vespertinas en gimnasio para complementar el acondicionamiento físico del plantel. Mientras tanto, se aguarda con expectativa la llegada progresiva de los futbolistas legionarios Miguelito Terceros, Gabriel Villamil, Efraín Morales, Roberto Carlos Fernández, Yomar Rocha y Moisés Paniagua. Su incorporación será clave para completar un grupo conformado inicialmente por 29 convocados.
Sin embargo, no todos formarán parte del duelo decisivo: solamente 23 jugadores serán inscritos oficialmente para disputar el encuentro ante Surinam fijado para el 26 de marzo a las 18:00 horas (HB) en el estadio BBVA. Esto implica que seis futbolistas quedarán fuera del listado final, decisión que recae sobre el cuerpo técnico tras evaluar rendimiento físico y adaptación táctica durante estas semanas previas al partido.
En definitiva, esta etapa preparatoria representa mucho más que simples entrenamientos; es un tiempo fundamental donde cada jugador asume una responsabilidad histórica no solo personal sino colectiva. La selección boliviana trabaja con disciplina y compromiso absoluto buscando cumplir con las expectativas nacionales e internacionales que genera su participación en esta instancia decisiva rumbo al Mundial. El ambiente concentrado y profesional que rodea al equipo augura una presentación seria y comprometida frente a Surinam en busca de ese anhelado pasaje mundialista

