Valery Sumoya emerge como una de las figuras más prometedoras del tenis juvenil en Bolivia, destacándose no solo por su talento deportivo sino también por su capacidad para equilibrar una exigente rutina académica con el alto rendimiento en el deporte. Actualmente cursa el último año de colegio en Santa Cruz, donde ha logrado compaginar sus responsabilidades escolares con los intensos entrenamientos y los frecuentes viajes a torneos internacionales, un desafío que asume con disciplina y compromiso desde muy joven.
La joven tenista ha desarrollado una rutina rigurosa que refleja su determinación. Sus días comienzan temprano, entrenando de 9:00 a 12:00 bajo la guía de su padre, Federico Sumoya, quien es profesor de tenis en el Country Club Las Palmas y ha sido una influencia fundamental en su formación deportiva. Por las tardes, continúa con sesiones de entrenamiento hasta las 18:00 junto a otros instructores del club. Esta doble jornada responde a la necesidad de perfeccionar sus habilidades técnicas y físicas para competir al más alto nivel, mientras mantiene al día sus estudios gracias al apoyo constante de sus profesores, quienes le brindan facilidades para presentar tareas e investigaciones a distancia cuando sus compromisos deportivos lo requieren.
El vínculo familiar resulta clave en la historia de Valery. Su padre no solo le transmitió la pasión por el tenis desde que tenía seis años, sino que también ha sido un pilar para su desarrollo técnico y emocional dentro del deporte. Aunque reconoce que ser hija de un entrenador no implica una ventaja automática, Valery valora el respaldo y los consejos especializados que recibe en momentos decisivos durante los partidos, lo cual contribuye a mantener su confianza y tranquilidad en la cancha.
Su trayectoria competitiva comenzó localmente con torneos infantiles como el Sub-10 Rojo en el Country Club, pero rápidamente se expandió hacia escenarios internacionales. A los 12 años ya participaba con regularidad en certámenes fuera del país, destacando su segundo lugar en un Campeonato Sudamericano realizado en Perú. La joven tenista ha enfrentado diversos retos técnicos desde sus inicios; uno de los más complejos fue aprender a darle efecto a la pelota—aunque gracias a la perseverancia y constante entrenamiento logró superar esta dificultad y mejorar sustancialmente su juego.
Entre sus rivales más exigentes figura la brasileña María Eduarda, quien representa un nivel competitivo alto dentro de la región. Sin embargo, los hitos más significativos en la carrera de Valery incluyen una gira europea donde compitió en cuatro torneos ITF (International Tennis Federation) realizados en Alemania y Bélgica. Esta experiencia internacional no solo amplió su exposición competitiva sino que dejó una huella imborrable como uno de los momentos más memorables y enriquecedores de su joven carrera.
Asimismo, representar a Bolivia es un aspecto fundamental para Valery; cada participación internacional se vive como una oportunidad para poner el nombre del país en alto y demostrar el talento boliviano en escenarios globales. Un ejemplo destacado fue su intervención en el Australian Open Junior Series Sudamérica celebrado en Brasil, evento que ratifica su presencia entre las promesas del tenis juvenil sudamericano.
En la modalidad de dobles ha encontrado una aliada eficaz: Juliana Marco, tenista paraguaya con quien mantiene no solo una buena conexión dentro de la cancha sino también una sólida amistad fuera de ella. Esta dupla se fortalece mediante comunicación constante para apoyarse mutuamente durante las competencias que disputan individualmente por sus respectivos países.
Su recorrido nacional e internacional es notable: campeona boliviana en singles y dobles Sub-18; número uno del ranking Cosat Sub-16 tras ganar seis títulos consecutivos durante una gira sudamericana; doble campeona (singles y dobles) tanto en el torneo Cosat Grado 1 Open Mitta de Chile como en el Cóndor de Plata realizado en Cochabamba; ganadora del título singles del Asunción Bowl en Paraguay; además alcanzó un campeonato ITF Junior Sub-18 dobles J100 Luque. Estos logros evidencian no solo su calidad deportiva sino también su proyección hacia competencias internacionales más exigentes.
Pese a las dificultades inherentes al desarrollo deportivo juvenil en Bolivia —entre ellas la falta de apoyo institucional suficiente y los altos costos asociados al tenis— Valery mantiene firme su objetivo de llegar a jugar un Grand Slam Junior, consciente del esfuerzo que ello implica pero motivada por su pasión y dedicación. Su mensaje final es alentador para otros jóvenes interesados en este deporte: invita a intentarlo y buscar oportunidades pese a las barreras económicas o estructurales existentes, resaltando que el tenis es una disciplina hermosa que requiere compromiso pero puede abrir puertas significativas si se persevera.
En definitiva, Valery Sumoya representa hoy no solo una esperanza para el tenis boliviano sino también un ejemplo inspirador sobre cómo combinar educación y deporte con éxito, superando obstáculos personales y estructurales mediante trabajo constante y amor por lo que hace. Su historia refleja las complejidades y satisfacciones propias del camino hacia el profesionalismo deportivo desde contextos donde los recursos son limitados pero la voluntad es ilimitada

