La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) destaca el avance del proyecto del túnel Aguaragüe, una iniciativa clave para potenciar la infraestructura vial y promover la integración regional entre Bolivia y países vecinos como Paraguay, Chile y Argentina. Esta obra forma parte de un corredor estratégico que busca optimizar la conectividad en la región Oeste–Sur del país.
Según el presidente de la ABC, Ernesto Farfán, la construcción del túnel contribuirá a reducir las distancias de viaje, mejorar la seguridad vial y disminuir los accidentes frecuentes en la zona, especialmente en el departamento de Tarija. Además, el túnel permitirá completar la conexión con la región del Chaco, consolidándose como una opción fundamental para el desarrollo regional.
El proyecto se lleva adelante en coordinación con el Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, integrándose dentro de la estrategia nacional de desarrollo vial. Farfán subraya que esta infraestructura no solo fortalecerá el transporte y la economía local, sino que también facilitará una mayor seguridad para los usuarios y promoverá la unión con países fronterizos.
En cuanto a sus características técnicas, el túnel tendrá una extensión aproximada de 1.200 metros y será parte de la Red Vial Fundamental, enlazando los municipios de Caraparí y Yacuiba. Tras la adjudicación de la licitación para el pavimentado de los tramos Palos Blancos–Caraparí y Campo Pajoso, se realizaron estudios técnicos, económicos, sociales y ambientales rigurosos, cumpliendo con todos los requisitos legales y con procesos de socialización y consulta pública en la región.
Desde el punto de vista ambiental, la ABC asegura que se llevaron a cabo exhaustivos análisis hidrogeológicos, incluyendo sondeos, perforaciones y modelaciones hidrológicas, que confirmaron que el proyecto no tendrá un impacto directo sobre fuentes de agua ni territorios indígenas. El área de influencia se encuentra alejada de las principales cuencas de abastecimiento hídrico, limitándose a dos microcuencas que actualmente no suministran recursos de agua.
El espacio destinado para la obra abarcará 240 metros a cada lado del túnel y se prevé que, lejos de causar daños, el proyecto contribuya a la generación de caudales en temporadas secas mediante la implementación de estructuras de captación, como piscinas de aprovechamiento. El impacto ambiental se concentrará únicamente en la fase de construcción, sin afectar la operación futura del túnel.
Finalmente, se ha diseñado un plan de manejo ambiental que contempla la protección integral de la biodiversidad y de la Serranía, con medidas específicas para mitigar cualquier posible efecto negativo. La ABC enfatiza la importancia de equilibrar el progreso vial con la conservación del entorno natural, asegurando que el desarrollo se realice de manera sostenible y responsable

