Hasta noviembre de 2025, tres ministerios del gobierno central acumularon deudas flotantes que superaron los 100 millones de bolivianos cada uno, sumando en conjunto más de 346 millones en compromisos pendientes con proveedores, contratistas y prestadores de servicios. Estas carteras son Desarrollo Rural y Tierras, Gobierno y Defensa, concentrando cerca de la mitad del total de la deuda flotante de la administración central, que alcanzó los 703 millones de bolivianos.

Otros ministerios también presentan cifras considerables en obligaciones por pagar. Salud y Deportes reportó una deuda superior a los 71 millones de bolivianos, mientras que Relaciones Exteriores mantiene compromisos por más de 60 millones. Planificación del Desarrollo y la Presidencia del Estado registraron deudas de aproximadamente 56 y 52 millones de bolivianos, respectivamente, reflejando en este último caso una baja ejecución presupuestaria combinada con obligaciones pendientes.

En contraste, algunos ministerios evidencian montos mucho menores en deuda flotante. Justicia y Transparencia Institucional tiene un saldo por pagar inferior a un millón de bolivianos, mientras que Minería y Metalurgia y la Vicepresidencia del Estado presentan cifras menores a un millón y medio, respectivamente. No obstante, la baja deuda en Minería se debe más a una ejecución casi nula de su presupuesto, con apenas un 1,78% utilizado de los más de mil millones asignados.

Especialistas en economía señalan que esta situación refleja problemas estructurales en la gestión financiera del Estado, donde la acumulación de deudas pendientes puede afectar la reputación institucional y limitar la capacidad fiscal del nuevo gobierno. La existencia de una deuda flotante elevada, no vinculada a inversión productiva, indica un nivel de endeudamiento que supera los parámetros prudentes.

En cuanto a la ejecución presupuestaria, existen marcadas diferencias entre los ministerios. Educación encabeza con un 83,62% de su presupuesto ejecutado, seguida por Defensa y Relaciones Exteriores con tasas superiores al 74%. Otros sectores como Gobierno y Salud muestran niveles moderados de ejecución, mientras que la Presidencia, Medio Ambiente, Obras Públicas, Desarrollo Productivo y Culturas presentan porcentajes inferiores al 46%, evidenciando dificultades en la utilización eficiente de los recursos asignados.

Un análisis experto apunta que la combinación de elevada deuda flotante y baja ejecución presupuestaria puede estar relacionada con problemas de liquidez, situación que podría agravarse si no se implementan ajustes oportunos en la administración financiera pública.

Respecto al gasto público en el cierre del año fiscal, entre el 25 de noviembre y el 31 de diciembre de 2025, el gobierno ejecutó desembolsos por un total de 24.287,5 millones de bolivianos. Esto equivale a un promedio diario de 656,2 millones, reflejando la intensidad de los pagos realizados en ese periodo. Dentro de este gasto, la compra de combustibles representó uno de los rubros más significativos, con un monto de 4.006,9 millones de bolivianos destinados a este fin

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