El sector del autotransporte libre y las autoridades gubernamentales protagonizaron un encuentro en Cochabamba que terminó sin acuerdos, evidenciando la tensión existente entre ambas partes. La reunión, que se extendió por cerca de una hora, tuvo como eje central una demanda concreta y de gran impacto para los usuarios del transporte: el retiro inmediato de la gasolina disponible en las estaciones de servicio, cuya calidad está siendo cuestionada por los conductores.
Los representantes del autotransporte libre argumentan que el combustible actual es de mala calidad y estaría generando daños considerables en los vehículos que operan en la región. Esta situación no solo afecta la operatividad diaria del transporte, sino que también podría traducirse en costos adicionales para los propietarios y conductores, quienes dependen directamente de un combustible confiable para garantizar sus ingresos y la movilidad de la población.
Por parte del Gobierno, la reunión contó con la presencia de miembros destacados de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), así como con la viceministra encargada del área de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, Tatiana Genuzio. Además, participaron delegados provenientes de diferentes municipios y del trópico cochabambino, lo que refleja el alcance territorial e interés político alrededor del conflicto.
A pesar del diálogo abierto entre ambas partes, las diferencias fueron insalvables durante el encuentro. El sector del transporte libre mantuvo firme su postura sobre la calidad del combustible y exigió medidas concretas para evitar mayores perjuicios. Ante la falta de respuestas satisfactorias por parte del Gobierno, los transportistas establecieron un ultimátum: un plazo máximo de 24 horas para que se retire la gasolina supuestamente desestabilizada que estaría causando daños al parque automotor local.
Este impasse refleja no solo una problemática técnica relacionada con el suministro y control de calidad del combustible, sino también una situación social y económica compleja. El autotransporte libre es un componente fundamental para la movilidad cotidiana en Cochabamba y sus alrededores; cualquier afectación a su operatividad tiene repercusiones directas en el traslado de personas y mercancías, impactando a diversos sectores productivos y a la población en general.
La exigencia planteada pone sobre la mesa la necesidad urgente de revisar los procesos relacionados con el abastecimiento y fiscalización del combustible en las estaciones de servicio. Asimismo, pone en evidencia desafíos más amplios vinculados a la gestión pública en materia energética y a la capacidad para responder eficazmente a las demandas ciudadanas.
En este contexto, el plazo otorgado por los transportistas marca un punto crítico para las negociaciones futuras. De no cumplirse su petición dentro del tiempo establecido, es probable que se intensifiquen las medidas de presión o movilizaciones por parte del sector afectado, lo cual podría agravar aún más las condiciones actuales en materia de transporte público y afectar significativamente a miles de usuarios dependientes de este servicio.
La situación actual demanda atención inmediata por parte de las autoridades competentes para evitar un deterioro mayor en el sistema vehicular local. Además, pone en alerta a otros sectores relacionados con el transporte y el consumo energético sobre posibles problemas similares que podrían surgir si no se garantiza una adecuada supervisión y control sobre los insumos fundamentales para su funcionamiento.
En definitiva, este conflicto subraya la importancia estratégica del autotransporte libre dentro del entramado económico regional y señala una necesidad imperiosa: asegurar condiciones óptimas para su operación mediante políticas claras, transparentes y efectivas que permitan resolver esta crisis sin afectar negativamente a quienes dependen diariamente del servicio

