La primera luz del amanecer en Tarija fue recibida por el resonante repicar de las campanas de la histórica iglesia de San Roque, señalando el tan esperado inicio de la venerada Fiesta Grande de la ciudad. A medida que avanzaban las primeras horas, los devotos comenzaron a converger en la entrada del templo, preparándose para la procesión inaugural de esta significativa celebración religiosa y cultural, distinguida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Cultural Inmaterial.

En medio de la creciente multitud, los sonidos distintivos de los cañeros, tamboreros y quenilleros llenaron el aire, sus melodías sirviendo como el acompañamiento tradicional para la venerada imagen de San Roque y guiando a los chunchos promesantes por las calles. Simultáneamente, dentro de los sagrados confines de la iglesia, se desarrollaba la tradicional Eucaristía, presidida por el obispo Jorge Saldías. Afuera, los alrededores se transformaron en un vibrante tapiz de sabores y aromas locales. Una variedad de delicias tradicionales, incluyendo rosquetes, empanadas blanqueadas, hojarascas y bebidas refrescantes como chicha y aloja de maní, estaban disponibles para el disfrute de residentes y visitantes. Expertos culinarios de diversas zonas de la capital también ofrecieron platos sustanciosos como sopita de arroz, saice y ranga ranga, asegurando una rica experiencia gastronómica.

Al concluir el servicio religioso, el líder municipal, Johnny Torres Terzo, subrayó la profunda importancia de San Roque para el pueblo tarijeño, enfatizando su representación de una fe y devoción inquebrantables. Afirmó que la festividad encapsula la esencia misma de la región. El alcalde destacó la naturaleza multifacética del evento, describiéndolo como una convergencia de fe, tradición y turismo, un impulsor crucial para la actividad económica que fomenta el desarrollo y el progreso. También comentó el conmovedor espectáculo de familias tarijeñas enteras participando, atraídas por la esperanza de que la bendición de San Roque pueda traer un cambio positivo a sus vidas. La autoridad municipal mencionó además su compromiso personal, mantenido por más de una década, de asistir en el traslado de la imagen sagrada desde el atrio de la iglesia hasta la intersección de las calles 15 de Abril y General Trigo. Extendió una invitación a familias de Tarija, de toda Bolivia y del extranjero, animándolas a experimentar las singulares ofertas de la Fiesta Grande. Expresó inmenso orgullo por el reciente reconocimiento de San Roque como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, señalando que pocas expresiones culturales encarnan tan fielmente la identidad de los chapacos.

Residentes locales y representantes eclesiásticos elogiaron los esfuerzos de la administración municipal en el embellecimiento y mantenimiento de los espacios públicos esenciales para la celebración.

La procesión inicial congregó a una impresionante cantidad de más de dos mil promesantes. Aunque la Asociación de Promesantes de la Fiesta Grande de Tarija generalmente logró mantener el orden, se observaron ciertos desafíos. Hubo instancias en las que algunos participantes adultos mostraron reticencia a ceder espacio a devotos más jóvenes o a recién llegados no familiarizados con la dinámica de formación establecida, lo que llevó a momentos de congestión y pequeñas altercaciones entre aquellos que buscaban una posición destacada dentro de la procesión

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