El sistema de salud en Tarija ha activado protocolos de emergencia en los municipios de Villa Montes, Bermejo y Yacuiba ante el preocupante aumento de casos de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, principalmente chikungunya y dengue. Este incremento coincide con la llegada del verano, una época caracterizada por el aumento de las temperaturas y la ocurrencia de lluvias, condiciones climáticas que favorecen la proliferación del vector y, por ende, la expansión de estas enfermedades tropicales.

El Servicio Departamental de Salud (Sedes) ha confirmado hasta ahora un total de 14 casos de chikungunya distribuidos entre Villa Montes, Bermejo y Yacuiba, con seis casos en el primero, cuatro en Bermejo y cuatro más en Yacuiba. Además, existen decenas de casos sospechosos tanto de chikungunya como de dengue que mantienen en alerta epidemiológica a todo el departamento. Esta situación ha llevado a las autoridades sanitarias a implementar medidas inmediatas para contener la propagación del virus y evitar un brote mayor.

El responsable de Vigilancia Epidemiológica del Sedes Tarija, Carlos Magne, ha señalado que aunque no se ha declarado una emergencia sanitaria formal, la situación es motivo de preocupación debido a los casos confirmados y los numerosos pacientes pendientes de diagnóstico. Los afectados incluyen tanto adultos como niños, con edades que van desde los 7 hasta los 67 años. Por fortuna, todos los pacientes se encuentran estables por el momento. La mayoría de estos contagios se concentran en Villa Montes, una zona conocida por ser endémica para estas enfermedades transmitidas por mosquitos.

En respuesta a esta situación, se han iniciado investigaciones epidemiológicas para identificar y controlar los focos activos del virus. Paralelamente, se han puesto en marcha campañas intensivas de limpieza y desmalezado en las zonas afectadas para eliminar posibles criaderos del mosquito Aedes aegypti. Las autoridades sanitarias recuerdan que estas enfermedades suelen presentarse anualmente en Bolivia, comenzando habitualmente por Santa Cruz antes de expandirse hacia otras regiones a través del desplazamiento humano.

Es importante destacar las diferencias clínicas entre dengue y chikungunya para un mejor entendimiento del público afectado. Mientras que el dengue se distingue por un dolor intenso detrás de los ojos, dolor muscular severo y fiebre alta que puede derivar en hemorragias en algunos casos graves, el chikungunya se caracteriza principalmente por un dolor articular debilitante que afecta especialmente manos, pies, rodillas y tobillos. Además, esta última enfermedad tiene la particularidad de poder evolucionar hacia una condición crónica donde las molestias articulares pueden reaparecer años después sin necesidad de una nueva picadura infectiva.

Respecto al dengue, el Sedes informó la presencia solo de un caso importado proveniente del departamento del Beni; un adulto que contrajo la enfermedad durante un viaje y retornó al departamento portando el virus. Esta situación subraya la importancia del control epidemiológico no solo local sino también interregional para prevenir nuevos brotes.

Ante este panorama epidemiológico complejo, las autoridades insisten en la necesidad urgente de prevención activa por parte de la población. Se recomienda el aislamiento domiciliario estricto para quienes presenten síntomas compatibles con estas enfermedades junto con el uso constante de mosquiteros y repelentes para evitar ser picados nuevamente durante su periodo infectivo. La razón es clara: si una persona enferma no se protege adecuadamente puede convertirse en reservorio del virus; el mosquito puede picarla repetidamente y transmitirlo rápidamente a otros miembros del hogar o comunidad.

En Bermejo la situación es particularmente delicada debido a que además de los cuatro casos confirmados se reportan 18 personas sospechosas internadas en hospitales locales mientras esperan resultados confirmatorios. En Villa Montes también hay muestras pendientes por analizar lo cual mantiene alta la vigilancia sanitaria. Ante ello se han implementado bloqueos sanitarios focalizados acompañados por campañas intensas que incluyen fumigación exhaustiva, limpieza ambiental y desmalezado sistemático especialmente en barrios cercanos a los focos detectados como San José y Simón Bolívar.

En la ciudad capital del departamento también se han tomado medidas preventivas significativas dentro del ámbito educativo. Todas las unidades educativas municipales fueron fumigadas recientemente como parte del esfuerzo conjunto entre la Secretaría Municipal de Desarrollo Humano y el Sedes. Sin embargo, desde estas instancias enfatizan que la fumigación no es suficiente por sí sola; su eficacia depende fundamentalmente del compromiso ciudadano para eliminar potenciales criaderos donde los mosquitos puedan reproducirse.

Esta coordinación entre instituciones busca asegurar un entorno seguro para niños y jóvenes dentro de las escuelas mientras continúa monitoreándose cualquier caso sospechoso reportado recientemente en Tarija ciudad mediante bloqueos epidemiológicos inmediatos con apoyo técnico especializado.

Este incremento alarmante coincide además con una coyuntura nacional compleja donde Santa Cruz enfrenta una crisis sanitaria considerable debido a un brote masivo registrado allí con más mil trescientos casos confirmados y múltiples hospitalizaciones incluyendo pacientes críticos en terapia intensiva. La situación cruceña ha llevado al Sedes local a declarar alerta roja e intensificar acciones preventivas enfocadas principalmente en domicilios con positivos confirmados e insistiendo permanentemente a su población sobre la importancia crucial de eliminar criaderos tras cada lluvia o al menos semanalmente.

En conclusión, Tarija enfrenta actualmente un reto sanitario significativo derivado del avance acelerado del chikungunya sumado al riesgo potencial que representa el dengue importado desde otras regiones. La activación temprana de protocolos epidemiológicos junto con campañas comunitarias integrales buscan contener esta amenaza antes que alcance niveles críticos similares a los vistos recientemente en otras partes del país. Para lograrlo resulta indispensable reforzar continuamente las acciones conjuntas entre autoridades sanitarias locales y población general fomentando hábitos sostenibles como limpieza ambiental periódica e implementación rigurosa del uso preventivo personal contra picaduras vectoriales. Solo así será posible reducir efectivamente el impacto sanitario asociado a estas enfermedades tropicales durante esta temporada estival tan propicia para su proliferación

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